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La alergia es una defensa del cuerpo ante algo que no funciona bien en el organismo. Ocurre cuando el sistema inmunitario, cuya función es defender al cuerpo contra invasores dañinos, libera una respuesta contra algo que no es necesariamente perjudicial. Los síntomas de la respuesta alérgica pueden variar desde reacciones leves o intensas, a casos fatales.

Los animales sufren de alergias igual que los humanos, sólo que a los primeros les resulta difícil comunicarnos sus padecimientos. Una reacción alérgica puede desatarse por acción del polen, polvo, moho, alimentos o venenos de insectos, por nombrar algunos ejemplos. La mayoría de los animales, debido a una dieta inadecuada o la exposición a sustancias contaminantes, pueden experimentar una depresión en su sistema inmune. Ésa es la mala noticias. La buena es que hoy en día sabemos más que nunca acerca de cómo ayudar al sistema inmunitario.

Nadie, incluyendo a los animales, podría vivir demasiado si no fuera por este sistema. Habitamos un mundo hostil, lleno de virus, bacterias y parásitos. El sistema inmunitario animal se ha desarrollado a lo largo de millones de años, y está preparado para atacar a unas sustancias llamadas antígenos. Un antígeno es una molécula o compuesto que señala la presencia de un invasor en el cuerpo. Cuando el sistema inmune de un animal detecta un antígeno, intenta repelerlo. Este proceso activa las células defensoras, que atacan directamente al invasor. Dichas células defensivas se llaman anticuerpos.

Las sustancias más usadas para combatir alergias son los antihistamínicos, unas drogas que alivian los síntomas alérgicos. Pero, justamente, alivian los síntomas, no eliminan las causas. Los propietarios de mascotas son generalmente incapaces de detectar las alergias en sus animales, especialmente al comienzo. Advierten que hay un problema recién cuando ven al animal molesto o encuentran en su piel erupciones o heridas húmedas. Por éso, la prevención es el mejor remedio.

Los síntomas de alergia varían, desde dificultades respiratorias hasta erupciones cutáneas como las que he descrito. El diagnóstico es complicado. Puede realizar costosas pruebas dermatológicas o análisis de sangre para determinar con exactitud las sustancias a las que el animal es alérgico, pero lo mejor es ofrecerle una dieta adecuada y suprimir cualquier producto químico con que esté tratando a su mascota.

Las alergias alimenticias son las fuentes más comunes de problemas para personas y animales. Los aditivos que contienen muchos alimentos pueden causar problemas físicos y mentales. Una alergia alimenticia puede provocar síntomas de variada intensidad, llegando incluso a causar la muerte. Todos hemos oído hablar de violentas reacciones sufridas por humanos o animales ante el MSG (monoglutamato de sodio). Estas afecciones pueden ser difíciles de diagnosticar, por lo cual la mejor medida es evitar que su mascota entre en contacto con químicos y aditivos de uso interno y/o externo.

También existen alergias a picaduras de insectos. Nuestras mascotas pueden sufrir de alergia a las pulgas, o de serveras reacciones anafilácticas a las picaduras de abeja. He descubierto que las inyecciones intravenosas de vitamina C son un tratamiento de emergencia muy efectivo contra alergias severas.

Las alergias más comunes en los animales son las de tipo dermatológico, entre ellas la dermatitis y las manchas rojizas. Las causas habituales de ambas son una dieta inapropiada. A veces la reacción consiste en una pequeña mancha y otras veces se extiende, causando picor; el animal se rasca y eso puede conducir a una infección bacteriana.

Dado que muchísimos animales son propensos a las alergias, las compañías farmacéuticas están realizando incansables investigaciones para encontrar medicamentos que sólo combaten los síntomas. Los consumidores pagamos los costes de esos estudios que no ofrecen, casi nunca, verdaderas soluciones. Por éso debemos recordar que la mejor solución es la prevención.