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Hay varios tipos de piedra caliza. Los mismos varían mucho en cuanto a su porosidad y dureza, igual que en su color y textura. Sin embargo, la piedra caliza, aún siendo muy resistente y durable, es porosa, y por lo tanto propensa a las manchas. La caliza también es sensible a los ácidos y productos de limpieza agresivos, lo mismo que a líquidos derramados como refrescos ácidos, zumos de frutas, vino, vinagre, etc. que pueden dañarla. Existen tratamientos antimanchas adecuados que usted puede adquirir en su droguería o ferretería de confianza, asegurando así que sus suelos de caliza luzcan siempre bien con el menor esfuerzo.

 

Métodos para conservar los suelos de caliza

 

Todos los suelos nuevos de caliza porosa necesitan sellado, antes de la reparación o de la aplicación de mortero. Para ello hay que usar un impregnante. Normalmente, éste brinda un rendimiento de 4-8 m2 por litro. Puede aplicarlo usted mismo: pase tantas manos como el suelo pueda absorber. Ésto reducirá la porosidad, ayudando no sólo a proteger la caliza contra las manchas sino también a resaltar la belleza natural del material, además de actuar como base para el acabado final.

 

Asegúrese de cubrir toda la baldosa con el impregnante. Cuando esté casi seco, tendrá que pasar sobre la baldosa una bayeta para conseguir una textura pareja; ésto es muy importante. Siempre trabaje en una sola dirección y no de manera desordenada, pues ello causaría la aparición de estrías.

 

Se pueden conseguir baldosas de caliza ya “bañadas”: ésto quiere decir que las piezas han sido sumergidas en un tanque con impregnante estándar, entonces viene de fábrica con una capa protectora. Este método es caro, y para evitar que algún vendedor inescrupuloso le diga que las baldosas que vende están “bañadas”, pida que le permitan hacer una prueba de porosidad llevándose una baldosa a casa y derramando sobre ella los líquidos que habitualmente se usan o consumen en su hogar.

 

Una vez que haya pasado el impregnante y éste se haya secado, el mantenimiento será sencillo. Encontrará productos especiales que limpian, mantienen y protegen la piedra en cada uso. Procure usar productos biodegradables.

 

Si no se anima a sellar los suelos usted mismo, consulte con alguna empresa de instalación o decoración: el servicio que ofrecen le puede resultar conveniente, pues generalmente el trabajo estará garantizado por un tiempo considerable, y le brindarán un mantenimiento regular.