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“¡Limpia tu cuarto!”

¿Cuántas veces ha dicho esta frase como padre? O…¿cuántas veces la ha oído como hijo? La batalla de “limpia-tu-cuarto” tiene lugar en casi todos los hogares, pero, lo crea o no, hay maneras de que no resulte un dolor de cabeza para padres e hijos.

Lo primero que debe recordar como padre es que todos los niños son diferentes. Igual que todos los adultos. SU concepto de limpieza puede no ser la misma que la de su hijo. Además, todo el mundo (grandes y chicos) organizan el espacio a su manera.

Déjeme darle un ejemplo: la idea de mi hijo de cinco años acerca de un cuarto organizado es que todo esté en su lugar. Le gusta tener todas las cosas alineadas allí donde pueda verlas y cuando ordena su habitación, todo vuelve al lugar al que pertenece.

Ahora, mi hija de siete, que pertenece al grupo de los creativos, no mira donde va realmente cada cosa. Sostiene el criterio de que “fuera de la vista, fuera de la mente”. Así que tratar de que ponga sus cosas siempre en el mismo sitio es como arrancarle un diente.

Después de comprender y aceptar que ambos críos son completamente distintos, tuve que encontrar diferentes maneras de ayudarlos a mantener limpios sus cuartos.

¡Lo que estoy diciendo es un PUNTO CLAVE! Encontrar formas de AYUDARLOS a mantener sus cuartos limpios. Si no tienen un sistema o ningún lugar donde guardar sus pertenencias, entonces la limpieza de la habitación resultará un trabajo imposible. Pero si usted, como padre, adapta sus cuartos a su tipo de personalidad, las cosas serán mucho más sencillas.

Ahora, volviendo a mis hijos… Para el niño, las etiquetas son muy importantes. Tiene una lata llamada “soldaditos”, otra llamada “dinosaurios”, etc. Así que, cuando le digo “por favor, ordena tus soldaditos”, él sabe exactamente dónde ponerlos.

En cuanto a mi hija… He intentado la técnica de las etiquetas, ¿y qué hizo ella? Me dijo “ya sé dónde van mis cosas”. Así que, en su caso, le fue util que yo dividiera su habitación en zonas (vestidor, casa de muñecas, etc.) con una caja o dos en cada una.

Intenté que separara todos sus zapatos en un cajón y todos sus accesorios en otro (dentro del área “vestidor”), pero no funcionó. Ella quiere todo en una sola caja y no le importa tener que escarbar para encontrar lo que necesita. Me pone un poco nerviosa verla bucear en sus cajones, pero a ella le resulta perfecto… e incluso divertido.

Lo último, pero no menos importante: el simple gesto de entrar en el cuarto de sus hijos diciendo “¡Ordena tu cuarto!” no es la mejor manera de conseguirlo. Para bebés en edad de gatear, niños en la escuela elemental y algunos adolescentes, hay que ser más específicos.

Por ejemplo: “Por favor, pon todas tus ropas en la caja y la ropa de tus muñecas en su caja correspondiente”. Así les estará dando una misión clara. En lugar de mirar su cuarto con expresión confundida, ahora sabrán lo que tienen que hacer.

Nota a los padres: Mantener VUESTRO cuarto limpio y ordenado es un EXCELENTE ejemplo para vuestros hijos. ¡Hey, sólo con hacer las camas ya se nota una gran diferencia!