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En ocasiones, los accesos a nuestra vivienda invitan a circular por pasillos adaptados sobre una superficie de cemento que es ciertamente dura y resistente, para garantizar peso, dilataciones y contracciones y un uso muy intensivo. Sin embargo, a pesar de su resistencia y de su dureza, en ocasiones la superficie de cemento también se da por vencida y se agrieta, se cuartea, se rasga y se parte.  Si esa superficie de cemento liso es, como decimos, el acceso a su vivienda y representa una mala imagen, tal vez sea conveniente que vaya pensando en arreglarla, pero repararla por sus propios medios.

Hablamos de una recuperación de la estética de una parte de la decoración del acceso a su casa, completada por usted mismo porque si el cemento presenta daños estructurales (p.ej., raíces que lo levantan o humedades por cañerías y desagües deteriorados) lo mejor es llamar a un profesional para que haga una reparación de la superficie de cemento o, directamente, reemplace el cemento actual por alguno de los modernos microcementos, que contienen resinas y otros productos sintéticos que le dan mayor resistencia y flexibilidad que los cementos tradicionales.

Si los daños, son solamente estéticos y se decide a acometer la reparación, vamos a describir a continuación cada uno de los pasos de esta tarea para invitarle a que vea lo fácil que es y lo cerca que está de sus posibilidades manuales. Se puede reparar un suelo liso de cemento muy desgastado con la opción de pintarlo. ¿Qué le parece la idea?

Reparar cemento

Lo primero que haremos será revisar, casi como un detective, cada uno de los desperfectos de la superficie de cemento. Mirar y palpar las hendiduras, cuando las hayamos localizado, aplicaremos un cemento rápido para taparlas. Una vez seco el cemento y pasados un par de días, será el momento de mejorar la superficie.

Deberemos limpiar, barrer y luego cepillar con agua y jabón, detergente neutro mejor, aplicado a toda la extensión que vamos a reparar. El motivo de añadir detergente no es otro que retirar, limpiar, todas las sustancias que se hayan podido adherir a los poros del suelo en los años de uso de la superficie de cemento.

La idea es retirar del cemento toda la grasa, las marcas de goma, las de las rodaduras de plástico y hasta las materias orgánicas, la tierra y los vegetales que hayan podido solidarizarse con las grietas de la textura del cemento. Si fuera preciso, no deje de utilizar disolventes, pero siempre con la debida precaución que marca el fabricante en el envasado de su producto especifico.

Y nos ponemos en faena para pintar. Pintar, pintar el cemento se puede hacer con muchos productos diferentes, antideslizantes unos, impermeables otros, mates o brillantes, para exteriores o para la finalidad última que desee, es cuestión de que lo estudie y se lo plantee.

Puestos a aplicar la pintura sobre el cemento, hágalo con una brocha y ayúdese pintando también los bajos de los bordes de la pared, de esa forma conseguirá que cualquier salpicadura no destaque. Luego llegará el momento de refiletear la pintura de la pared con un pincel o un rodillo más fino.

Cuando haya terminado la mano de pintura, respete el tiempo de secado antes de aplicar la segunda capa o, si es necesaria, una tercera. Recuerde que la humedad, el calor, la luz o la sombra, son situaciones ambientales que condicionan el secado de la superficie.

Por último, no deje de tener en cuenta un factor más. Si la superficie de cemento se encuentra a la entrada de su vivienda y no es posible acceder a ella de otra manera, resulta vital que planifique el pintado del suelo para no dificultar el acceso, bien por partes o en horas de la noche con margen de tiempo suficiente para garantizar el secado adecuado y un trabajo impoluto.