Cada mes, después de completar y preparar Cartas de la Vida, me pongo nervioso cuando llega el momento de enviarlas. En unas pocas horas empezaré a pensar en la siguiente carta y en si a la gente le gustará. ¿Será suficientemente buena? Esta preocupación es la que me hace esperar al último momento para empezar a escribir la carta. Este miedo al rechazo o al fallo me hace preguntarme, ¿seré bueno para esto? Todos tenemos este temor de alguna u otra forma, normalmente como consecuencia de un incidente en tu juventud. Déjame compartir contigo cuándo empezó para mí.
Salí por vez primera de mi casa cuando fui a estudiar a la Universidad de Berkeley. Siempre conoces a alguien a quien quieres parecerte para obtener todas las respuestas a tus dudas. Mike Breen fue esa persona para mí. Yo acababa de cumplir 17 años y a los 19 Mike parecía poseer esa sabiduría y experiencia sobre las chicas que yo desconocía.
Aún recuerdo la primera conversación como si fuera ayer... "Mike, ¿qué harías si conocieras a una chica y te gustara realmente o incluso te enamorases de ella?" ... y Mike contestó de forma serena con ese aire de madurez y experiencia, "decirle lo que sientes". Confundido le volví a preguntar "¿Y si ella te dice que no te corresponde?". Ése era uno de mis mayores miedos y unos años después, al final de mi etapa de adoslencente, sufrí el dolor del rechazo cuando mi novia me dijo que amaba a otra persona. Tomé la decisión de no volver a pasar nunca más por una situación así y me escondí de aquellas personas que, como mi novia, pudieran hacerme daño. Echando la vista atrás entiendo todo lo que hice para evitar sufrir ese dolor nuevamente.
Una de las cosas que hice fue elegir personas con las que no tenía nada en común, es decir, no encajaban en el prototipo de persona con la que quería estar. Así, encontrando muchos defectos en ellas, no tendría ningún problema en mantenerme distanciado y desprenderme de ellas para no sufrir. Otra medida fue seleccionar personas que fuesen emocionalmente poco comunes. Fueron extremadamente egocéntricos en otras relaciones o tenían muchos prejuicios en la intimidad por los mismos motivos por los que yo lo había pasado tan mal. Si era realmente honesto conmigo mismo está bastante claro desde el principio...
Sentía que quería una pareja para toda la vida, seguir ese patrón que se ha mantenido durante tantos años. En esta fase de mi vida contraté varios profesores y mentores y participé en muchos talleres de crecimiento personal y siempre mi objetivo era superar mis barreras para afrontar una relación estable. En ocasiones hay algún dicho o poema que encaja perfectamente en tu situación actual. Para mí fue el siguiente fragmento de Anais Nin el que me ayudó en mi búsqueda: "Y el día llegó, cuando el riesgo de permanecer encerrado en un capullo se hizo más doloroso que el riesgo de florecer".
¿Has pensado alguna vez en la relación que existe entre la verdad y el riesgo? Para tener una buena relación de pareja hay que asumir ciertos riesgos... Debes ser vulnerable. Así como aumenta tu capacidad de riesgo, aumenta también tu capacidad de ser sincero. A medida que mi actitud y creencias fueron cambiando pude controlar mis miedos, superar mis barreras y atraer a mi alma gemela. Annie cree en mí y sabe sacar lo mejor de mí. Llevamos juntos 21 años. Me gustaría compartir contigo algunos de los aspectos que me han permitido seguir este criterio en las relaciones de pareja.
Todos queremos estar con alguien que pensamos que es especial. A pesar de lo especiales que puedan ser si no están interesadas en ti de la misma forma que tú lo estás de ellas, la relación nunca funcionará. ¿Te has preguntado a ti mismo si se da esta situación? Si muestran síntomas de estar absortas en su mundo y en sus cosas, probablemente es que no te quieren de la forma que tú lo haces. Cuando esto ocurre, creo que la mayoría de nosotros nos damos cuenta de ello desde el principio, pero seguimos adelante hasta que la situación se hace obvia.
Algunas veces pensamos que lo que falla es algo relacionado con nosotros, por lo que tendemos a dejar las cosas que queremos realmente. Cambiamos nuestros valores y elegimos una pareja que, de alguna forma, sabemos que no es la adecuada. Normalmente tenemos una idea mental del prototipo de persona con la que queremos estar. Si tu pareja no encaja en ese prototipo, tu corazón estará en conflicto con tu mente.
Todos tenemos sueños y metas. Comprueba si tu pareja y tú compartís los mismos sueños. Si tenéis metas distintas y visiones diferentes va a ser difícil que la relación desarrolle todo su potencial. Presta atención a las pistas. Si deseas una relación larga y estable y tu pareja nunca ha mantenido una relación superior a seis meses, lo más probable es que ésta no dure mucho más allá. Sé que hay escritos muchos libros acerca de las relaciones de pareja. Éstos son sólo algunos de mis pensamientos...Me doy cuenta de que dejo muchas cosas por decir y en un futuro daré una serie de pautas para mejorar la calidad de tus relaciones. Con el mejor deseo de que todo esto te pueda servir de ayuda...
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