La máquina lavavajillas es una herramienta verdaderamente apreciada en el hogar: ahorra tiempo y evita a la familia un trabajo que normalmente resulta aburrido y que casi todos tratan de rehuir. Si advierte que su máquina lavavajillas no está funcionando del todo bien, no desespere: puede que no se trate de nada grave. Ante todo, hágase estas cuatro preguntas:
1. ¿El agua está lo bastante caliente?
2. ¿Uso el detergente adecuado?
3. ¿Uso algún aditivo para el enjuague?
4. ¿Estoy cargando la máquina correctamente?
Analicemos una a una estas preguntas y sus respuestas.
1. La temperatura del agua
La mayoría de los fabricantes sugieren una temperatura mínima de 50ºC para que la máquina inicie su proceso de lavado; 60ºC para eliminar las manchas de comida y 70ºC para higienizar y eliminar las bacterias. Los restaurantes suben la temperatura a 83ºC para satisfacer los requisitos sanitaris. Si los usuarios malinterpretan estas instrucciones, tendrán problemas con el rendimiento del aparato en el hogar.
La temperatura del agua es fundamenteal para el buen funcionamiento de una lavavajillas. Desafortunadamente, es común que en casa se usen temperaturas de apenas 38ºC, o menos.
Mucha gente baja la temperatura de los calentadores eléctricos de agua para no excederse en el consumo. En efecto, bajar la temperatura del calentador reduce los gastos de electricidad... pero tiene otras consecuencias menos positivas: según los fabricantes, no proporciona calor suficiente para lavar los platos en forma adecuada y puede dejarlos llenos de bacterias y residuos de comida. Los que defienden el uso de bajas temperaturas aducen que ésto es mejor para el medio ambiente y que protege a los niños contra posibles quemaduras a la hora de tomar un baño.
Una de las últimas ideas es adosar una válvula mezcladora a los tanques de agua caliente. Ésta evita temperaturas mayores que 45ºC, mezclando las proporciones correctas de agua caliente y fría.
Las bajas temperaturas del agua también afectan la duración del ciclo de lavado: si el agua está demasiado fría, la máquina puede detenerse para intentar calentarla. Así, un ciclo normal de 40 minutos puede extenderse a 2 o 3 hs. Algunas lavavajillas llegan a estancarse completamente.
2. Usar el detergente adecuado
Detergente en gel o cristales, usted decide. Ambos parecen funcionar igualmente bien.
El detergente en cristales es más limpio de cargar, mientras que el gel se disuelve más rápido en el agua. si la temperatura de su máquina es baja (como se ha descrito más arriba), el gel será lo mejor.
Si usa detergente en cristales, guárdelo en un sitio bien seco. Si coge humedad del ambiente se apelmazará y endurecerá, dificultando su disolución. Si al acabar el lavado usted encuentra restos de detergente en el depósito, es señal de que no se había disuelto correctamente. Otra señal de que el detergente se ha humedecido es que el envase de cartón se vea hinchado. En este caso, reemplácelo inmediatamente por detergente nuevo.
Una caja de detergente debe ser consumida entre los 2 y 3 meses de abierta. Compre las cajas de detergente de un tamaño acorde con sus necesidades. Si compra cajas grandes porque están de oferta y luego tiene que tirar el producto porque se ha humedecido, no estará ganando nada.
Algunos detergentes para platos vienen combinados con un producto de enjuague. Otros incluyen agentes especiales para disolver grasas. Unos vienen en forma de tabletas, los hay que se presentan en bolsitas dosificadoras. Escoja aquel que mejor se adapte a su máquina, incluso si es un poco más caro que los demás. A la larga, la elección adecuada le ahorrará dinero.
El detergente para lavado manual y el detergente para lavavajillas automáticas no son intercambiables. Cualquiera que haya intentado alguna vez usar el jabón manual en la máquina sabrá el engorro que causa. El movimiento del agua en la máquina produce cantidades enormes de espuma, que provocan el desbordamiento de la máquina y las consecuentes inundaciones de la cocina. Por lo tanto, NO LOS CONFUNDA.
3. Aditivo de enjuague
Este es un producto que solemos pasar por alto. Su función es hacer que el agua escurra de los platos más rápidamente, así secan antes. Sin el aditivo de enjuague, todas las piezas de la vajilla estarán llenas de gotitas de agua al acabar el lavado. Los vasos y copas en especial quedarán manchados de gotas de agua o con un residuo arenoso. Por lo tanto, si advierte que al final del ciclo la limpieza no ha sido satisfactoria, compruebe el nivel de aditivo.
Recuerde: la máquina sólo usa unas gotas de este producto por carga de vajilla. Unos mililitros de aditivo le durarán mucho tiempo. Tanto, que a veces creerá que la máquina no lo ha aplicado, y culpará a la falta de aditivo de enjuague de otros problemas de lavado con los que no tiene relación.
Para recargar el depósito del enjuague en su lavavajillas, busque una tapa o cubierta extraíble cerca de la puerta de la máquina. Salvo algunas buenas excepciones, los fabricantes no incluyen ningún dispositivo que indique el nivel de producto para enjuague dentro de la máquina, por lo tanto deberá verificar usted mismo que el depósito esté siempre lleno.
4. Carga adecuada
La forma en que carga su lavavajillas puede afectar drásticamente su rendimiento. Una carga adecuada permite que el agua penetre en todos los recovecos y rincones. Siga estas sugerencias de colocación:
* Tazas y vasos en el estante superior, boca abajo.
* Platos en el estante inferior, todos mirando en la misma dirección.
* Cazos y cuencos en cualquier estante, pero todos mirando en la misma dirección.
* Cubiertos, en los compartimientos destinados a ellos, mezclados (cuchillos, tenedores, cucharas, juntos) para permitir que queden espacios entre ellos y que el agua penetre bien.
* Utensilios largos, como las espátulas, acostados en el estante superior.
* Ollas, boca abajo en donde haya sitio.
Colocar los platos y utensilios ordenadamente optimiza el lavado. Permite que los chorros de agua penetren completamente entre las piezas.
Eficiencia de la máquina lavavajillas
Si su máquina lavavajillas no está dando buenos resultados, es posible que tenga algún problema mecánico, desde baja presión de agua, una bomba rota, drenaje inadecuado o un filtro bloqueado.
¿Cómo saber si la máquina necesita reparación? Bueno, no hay modo. Pero comprobando todos los puntos mencionados anteriormente, podrá resolver las causas más comunes de mal funcionamiento.
Por otra parte, como habrá oído muchas veces, antes de llamar al técnico consulte el manual de uso. En éste puede encontrar información muy valiosa, y una lista de posibles fallos que puede solucionar usted mismo antes de recurrir al servicio de reparaciones.
En resumen
Ahora ya sabe qué hace falta para que su vajilla salga de la máquina perfectamente limpia: agua caliente, buen detergente, aditivo de enjuague y una carga bien planificada. Éso es todo. Encárguese de cumplir con estas premisas y el buen lavado estará garantizado. Así que, cargue la máquina, sírvase un refresco, siéntese con los pies cómodamente apoyados y deje que el aparato haga el trabajo por usted.
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