Lo primero, tienes que retirar el panel corredero y el estático. La gran mayoría de puertas correderas tienen el panel deslizante en la mitad interior, mientras que el estático lo tienen en la cara exterior. En cualquier caso, tienes que sacar el panel exterior primero. Para retirar el panel en cuestión, necesitas quitar primero el borde que recorre todo el carril hasta llegar al cierre. Para ello, introduce un destornillador por el carril y haz palanca hasta que vaya saliendo. Fíjate entonces en los tornillos que hay en el lado interior y que mantienen al panel fijado en su lugar. Estos tornillos previenen que alguien pueda retirar este reborde exterior y empujar el panel exterior para entrar en la casa.
Aparte del panel contiguo, comprueba los topes superior e inferior del carril a la búsqueda de otros tornillos. Una vez que has retirado todos los tornillos tienes que retirar el panel de su posición junto al posterior. Empuja hacia arriba y luego hacia ti. Normalmente debería soltarse, aunque muchas veces se queda enganchado en alguno de los topes, si lo necesitas, haz un poco de palanca con un destornillador. A veces las ruedas que hacen moverse al panel no dejarán que este se salga de su carril. Si este fuera el caso, deberás encontrarlos y ver si puedes modificar su posición para que deje salir al panel. Si no fuera posible, deberían tener un hueco o parte que deje salir el panel.
Ahora, retira los tornillos restantes del panel exterior y de los carriles superior e inferior. Haz palanca por debajo del carril inferior por el medio más o menos, y haz fuerza hasta que se despegue. El paso siguiente dependerá de si tu marco está pegado al hueco de la ventana o atornillado. Si está atornillado, debería estar suelto ahora que has quitado todos los tornillos. Debería salir sin problema. Si está pegado o clavado, córtalo en dos mitades con una sierra y ve tirando de cada mitad. Si está muy bien pillado con clavos y puedes sacarlos con alguna herramienta como unos alicates, mejor. Repite la misma acción con la otra mitad.
Ahora hay que retirar el cerco o batiente. Probablemente querrás hacer esto sin dañar la parte exterior que lo rodea. Coge un cincel, mételo por la juntura y empieza a darle golpes secos. De lo que se trata es de sacar los clavos que mantienen la aleta en esa posición. Así que una vez pongas en posición el cincel y lo introduzcas un poco, haz presión hacia el exterior. Habrá varios tornillos, así que empieza desde abajo hacia arriba. Una vez que has quitado unos cuantos clavos, puedes tirar hacia fuera con ambas manos para retirarlo y forzar los demás clavos con cuidado. Si ves que no sale o se rompe, para y sigue manualmente con el cincel poco a poco.
Haz las dos batientes laterales primero, y después la superior. La mayoría de las veces la superior no tiene tornillos o sólo una en el centro, así que será mucho más fácil. Asegúrate de usar unas gafas de seguridad por si saltan astillas.
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