Los clavos pueden parecer algo simple y no es extraño pensar que, con cualquiera de ellos puedes desempeñar la misma función, pero nada más lejos de la realidad. Existe más de una docena de tipos de clavos, cada uno, destinado a una función específica. Saber cuál de ellos es más adecuado en cada situación te ayudará a asegurar cualquier trabajo.
Clavar es algo fácil y además, sigue siendo la mejor forma de unir dos tablas de madera. Desafortunadamente, la tradicional carpintería de tornillo y clavo se considera obsoleta cuando en realidad es más segura. Por ejemplo, no hay nada de malo en hacer una valla uniendo los tablones con clavos. Los tornillos resultarían poco prácticos porque, además de ser más caros, no conseguirás un resultado mejor, es decir, la valla no durará más tiempo.
Antes de comprar clavos debes hacerte las preguntas siguientes:
¿Qué tipo de clavo necesito?
Esto dependerá de los materiales que quieras unir. Por ejemplo, si vas a unir piezas de madera robusta o hacer trabajos de exterior, utilizarás clavos redondos de hilo de cobre. Por el contrario, si lo que vas a unir son tablones que pintarás posteriormente, es mejor utilizar clavos de hilo de cobre también, pero más finos y ovalados.
¿De qué tamaño?
Cuando hablamos de tamaño en los clavos queremos significar más bien longitud y la que elijas depende de la que creas que necesitas pero la regla que se suele utilizar es la de que la longitud del clavo ha de ser tres veces más que el grosor de la madera que quieres unir. El grosor del clavo depende de su longitud aunque hay varios tipos.
¿Cuántos necesitaré?
Si necesitas sólo unos pocos del mismo tipo, seguro que encontrarás paquetes de 10 o 20 con el que te bastará pero, también es la opción más cara. Los clavos normalmentese venden sueltos y al peso, lo que resulta más barato. En tu casa podrás clasificarlos y hacer paquetes tú mismo.