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| Formas fáciles de diseñar |
Diseñar una habitación para lo que quieras es, ahora, una tarea fácil. No necesitas ser un experto o un diseñador de inetriores para hacer un cambio radical y hacer de una habitación ese espacio personal que refleje tu personalidad. no tienes por qué gastar mucho dinero sólo tienes que poner en práctica tu creatividad y dejar volar tu imaginación.
Lo primero de todo, asegúrate de que la habitación está limpia y que te has desecho de todas las cosas que no te sirven. Si tienes cosas nuevas y viejas mezcladas, mete las viejas en cajas para deshacerte de ellas y coloca las nuevas en otra habitación mientras diseñas la nueva.
Juega con los diferentes colores, formas y complementos. Uno de los que te ofrece mayores posibilidades son los cojines. Ponlos encima de las sillas, del sofá. Siempre conseguirás dar un toque de color y resaltar cualquier elemento que combines con ellos.
Organiza esas cosas que sabes que siempre utilizas y ponlas en algún lugar que tengas a mano para poder disponer de ellas siempre que las necesites. Redistribuir los muebles por la habitación para ver cuál es la colocación que mejor aprovecha el espacio es una opción a considerar. Prueba diferentes formas antes de elegir una. Ésto te ayudará a hacerte mejor la idea.
¡Alfombras!. No te olvides de tomarlas en cuenta. Cuando ya tengas decidida la decoración de las paredes, los muebles, cortinas, cojines y demás complementos, le llega el turno a las alfombras. Puedes combinarlas con el resto del mobiliario o, por el contrario, crear un contraste con él. La elección es tuya y, para ello, puedes servirte de la gran variedad de formas y colores disponibles.
La forma más fácil de cambiar la decoración de una habitación es utilizando, en primer lugar, los recursos de los que ya dispones, muebles, cuadros, etc. Prueba diferentes distribuciones para después decidir cuál prefieres. Este paso previo es muy efectivo ya que te evitará el gastar en algo que, después, no funcionará bien en la habitación. Por eso, no te cortes, muebe los muebles y prueba con mil formas decorativas y, a partir de ahí, decide el estilo, los colores y la distribución de la habitación.
Si estás planteándote también la posibilidad de cambiar el color de las paredes, puedes probar el color pintando un poco en la misma habitación. Así verás el contraste y el resultado aproximado en la misma habitación. Esto también te hará ahorrarte un dinero en el caso de que, al pintar y una vez se haya secado, no te gustase el resultado. Y hablando de color, cuenta con que, la luz natural que entra por las puertas y ventanas cambiará la tonalidad del color de las paredes. Asegúrate, por ello, que el color que utilizas es el que quieres por encima de todo.
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