Portal de familia, salud, consumo, mascotas, decoración, jardinería, cocina, bricolaje... Volver a la portada Mapa de esta web










Herramientas

Clavadoras y grapadoras automáticas

Aunque muchos chavales sólo conozcan las clavadoras y las grapadoras automáticas por ser una de las armas que aparecen en algunos juegos de ordenador especialmente violentos, las clavadoras y las grapadoras no son precisamente un juguete y pueden llegar a ser verdaderamente peligrosas si no se manejan con cuidado, pudiendo llegar a causar severas lesiones (las más comunes en los ojos).
Si está usando una grapadora o una clavadora automática, del mismo modo que lo haría con un arma real, no apunte nunca a nadie con ellas independientemente de que estén cargadas o descargadas; manténgalas siempre apuntando hacia el suelo y cuando no las use, procure que apunten en dirección contraria a donde pueda haber una persona, usted mismo incluído. Procure no mantener el dedo en el disparador o gatillo y procure que no haya nadie frente o debajo de donde está usted trabajando con una de estas herramientas. Tenga también cuidado al seleccionar los amteriales con los que va a trabajar: lanzar una grapa contra una plancha metálica puede implicar un rebote que se dirija directamente contra su cara. Por último, desconéctela o desármela si no va a trabajar con ella aunque sólo sea para pequeños períodos de descanso.
Todas estas precauciones suelen venir recogidas en las instrucciones de uso de la herramienta, esa parte que nadie lee pero que no hay que perder nunca de vista.

Las clavadoras automáticas han evolucionado muchísimo en los últimos diez años y han cambiado la manera de trabajar de muchos profesionales de la carpintería o de las instalaciones y han incrementado la productividad de una manera notable. Por ejemplo, piense en lo que se tardaba antes en instalar una línea de teléfono, cuando los operarios tenían que ir con su martillo clavando cada una de las grapas que fijaban el cable telefónico; ahora, cualquier instalador no tarda más de un par de minutos en tirar todo el cableado necesario para instalar una línea desde el punto de conexión a la red hasta la última de las habitaciones del hogar.

Casi todos los tipos de clavos que se puedan encontar en una ferretería son aptos para ser lanzados con una clavadora automática. La excepción son algunos clavos de cobre y de aluminio que pueden no soportar bien la violencia con que la herramienta los hace impactar contra la superficie a fijar. No obstante, ete tipo de clavos pueden ser sustituidos por otros de aleaciones de acero o de hierro galvanizado. Las grapas también son ya un objeto corriente que puede ser encontrado en cualquier ferretería y en casi todos los tamaños y grosores, suficientes para fijar desde un pequeño par de alambre (el clásico del teléfono) hasta un cable coaxial para exteriores usado normalmente para las antenas de televisión.

Antes de empezar a trabajar con una de estas clavadoras o grapadoras automáticas, léase bien las instrucciones de mantenimiento y preste especial atención al apartado del engrasado del pistón. En algunos modelos, puede ser que le recomienden un engrasado antes de cada sesión de trabajo (una por la mañana y otra después de comer). No vale la pena ahorrarse unos céntimos en aceite si eso puede suponer encontrarse con el pistón gripado y el trabajo parado hasta reparar la herramienta o comprar una nueva.

Para los usuarios profesionales que ralizan instalaciones o montajes en edificios sin instalación eléctrica es imprescindible que estas grapadoras o clavadoras estén dotadas de baterías recargables. Antes de comprar una de estas herramientas pida el vendedor que le explique (sobre las instrucciones, si es posible) la capacidad de la batería en impactos usando el mayor calibre posible en clavos o grapas (a mayor calibre, mayor consumo) y el tiempo de recarga de las baterías. A partir de ahí, deduzca usted qué tipo de batería va a necesitar y el número de baterías de repuesto. Conesto, ya tiene un presupuesto completo ajustado a sus nesidades de trabajo.

A la hora de usar su herramienta, tenga en cuenta que va a soportar durante un tiempo considerable el ruido de los impactos y las esquirlas o astillas que pueden saltar desde la superficie donde se va a emplear la clavadora; por eso no está de más utilizar unas gafas protectoras y unos cascos auriculares.
Cuando vaya a emplear, por fin, su herramienta siga las instrucciones para carga con sumo cuidado y en el momento del disparo sujétela conta la superficie tan firmemente como pueda. Si no se sujeta con fuerza, el clavo o la grapa puede quedarse a medio clavar o sólo dañar la superficie y requerir otro impacto (en el caso de un mueble, puede resultar especialmente costoso de reparar).

Finalmente, si después de leer este artículo duda usted sobre si debería usar una clavadora o grapadora automática, no las use.

¿Quieres opinar sobre este tema? Visita nuestro Foro.



© Lexur - Todos los derechos reservados
Las marcas citadas en esta web pertenecen a sus respectivos propietarios.