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Comida buena, comida mala

Hemos entrado en una zona peligrosa donde se mueven infinidad de dietas. Comenzando por la Dieta Atkins, siguiendo por la Dieta de South Beach, ahora con la Dieta Hamptons y más.

Todas altas en proteínas, bajas en carbohidratos, pero la diferencia está en la calidad de carbohidratos, sin suprimir completamente ningún nutriente. Si está siguiendo cualquiera de las dietas mencionadas o alguna de las variantes con altas proteínas y bajos carbohidratos, deberá cambiar los hidratos de carbono de baja calidad como harinas refinadas y productos con azúcar (si el carbohidrato viene en cajas, es de baja calidad) por más alimentos integrales como verduras y frutas frescas. Sí, frutas.

Manzanas vs. cereales de manzana: usted juzgue

Sé que la Dieta Atkins tradicional no incluye mucha fruta (por su alto contenido en azúcar), pero piense en ello por un minuto. Estoy convencida de que una manzana es un buen alimento, y un tazón de cereal de manzana no está al mismo nivel. La primera es natural, cogida del árbol y endulzada por el sol; los segundos son alimentos muy procesados, con azúcar refinado y jarabe de maíz. ¿Cuál escogería usted? No elimine las frutas por seguir al pie de la letra una dieta baja en carbohidratos.

Eliminar alimentos sanos y naturales no es una buena forma de aprender a comer mejor; la idea es suprimir los alimentos muy procesados. Un sitio web que he visitado los llama HD y HH: Hechos por Dios y Hechos por el Hombre. Si piensa en estos términos cuando escoja sus alimentos, todo comenzará a tener sentido. Nadie le pide que no coma patatas fritas, o cualquier tentempié que le apetezca, pero no los convierta en un hábito; inclínese más por los alimentos HD.

La Dieta del Sentido Común

El sentido común le responderá sus preguntas sobre qué comer. Si está siguiendo una dieta baja en carbohidratos, evite los alimentos procesados, no los naturales. Deje de preparar desayunos "instantáneos" y prepárese una taza de avena arrollada en su lugar. Seguro que tendrá que levantarse diez minutos antes, pero usted se lo merece.

Puede seguir una dieta proteica, pero estos pequeños cambios le permitirán hacerla de por vida, antes que por unos pocos meses o días. Yo me pongo de los nervios si no puedo comer mi manzana diaria, un plátano u otra fruta. Adoro la fruta. Creo que ellas justifican nuestro gusto por los dulces, ya que nos proveen vitamina C y otros nutrientes, incluidos los bioflavonoides.

¿Se puede ser adicto a la fruta?

He oído a alguien quejarse de que era "adicto a la fruta" y me he preguntado, "¿qué come?". La persona que rehúsa comer fruta porque cree que tiene mucho azúcar, probablemente coma bizcochos, crackers y cereales azucarados. Incluso es probable que beba refrescos artificialmente saborizados y endulzados, pero rechazan un alimento natural, proveniente de la tierra. Ésto no tiene sentido, si lo pensamos bien. ¿Acaso el planeta ha crecido a base de alimentos procesados? No, claro que no. Éstos han surgido hace poco en nuestro mundo. Muy recientemente. De hecho, hemos comenzado a procesar alimentos hace apenas 200 años mientras que nuestro planeta tiene millones de años de edad.

Con las altas incidencias de la obesidad y el alto consumo de alimentos procesados, es difícil no concluir que uno es la causa de la otra. La industria no habla del tema porque nuestra economía depende de que compremos productos creados por las empresas que nos dan trabajo. Usted nunca oirá decir que "los científicos han descubierto que las harinas refinadas matan", incluso si está probado, pues esta afirmación no sostiene nuestra forma de vida. Necesitamos de la industria.

Siendo testigo de la epidemia de enfermedades alimenticias como la "vaca loca" y la gripe aviar, puedo imaginarme una sociedad sin los productos masivos que crea la industria alimenticia. Ocurrirá que sólo las granjas locales podrán vender carne porque la gran industria no puede garantizar la calidad de los alimentos. La carne será mucho más cara porque al no producirse masivamente, no habrá tanta competencia. Así que ¿gemiremos y lloraremos por nuestra desgracia, o comenzaremos a pensar en la carne como un plato ocasional para la barbacoa del domingo, como teníamos hace muchos años? Entonces no solíamos comer carne a diario, y no éramos tan gordos tampoco. Simplemente, no tomábamos tantos alimentos procesados. La mayoría de nosotros tenía madres que cocinaban nuestra cena, preparaban nuestro almuerzo y hasta nos hacían el desayuno.

Si, el progreso sigue su camino, pero cuando se trata de nuestro cuerpo, el sentido común debe gobernar. ¡La Dieta del Sentido Común! Pruébela a partir de ahora.

  

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