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La cata es un acto difícil de definir aqunque intuitivamente, cualquiera tenga una idea aproximada de qué es. Catar el vino es volcar los sentidos para emitir un juicio sobre las sensaciones que nos transmite; normalmente bastante placentera, otras veces no tanto. Entendida así, no es difícil deducir que la cata ha existido siempre, mucho antes de que los enólogos acuñaran para sí el significado con que esta palabra es más usada. Como anécdota, los geólogos también llaman catas a las muestras de terreno obtenidas mediante perforaciones que permiten conocer la composición del subsuelo.

En cualquier caso, los términos cata o degustación aplicados al vino son bastante recientes y no hace más de un par de siglos que entraron a formar parte del vocabulario de los enólogos, primero, y más recientemente de todos los aficionados al vino.
La palabra “catar” en sí y más en concreto, su acepción referida al vino, es bastante reciente y ha sufrido variaciones en su precisión hacia ambos extremos: desde la más vaga (tomar vino es catar) hasta la más esticta (la cata es el test que hace un enólogo en determinadas condiciones). Son Ribereau-Gayon y Peynaud, padres de la Enología moderna, quienes establecen que “degustar” es gustar con atención un producto, esto es, someterlo a los sentidos, intentar conocerlo, buscando sus defectos y cualidades, y expresarlos. Para ello, se debe estudiar, analizar, describir, juzgar y clasificar.

Aunque parezca demasiado imprecisa, esta definiciónes la preferida por los enólogos porque no limita las posibilidades de la cata pero la separa del mero acto de beber, añadiéndole lo que es el elemento esencial de la cata: la valoración.
La cata se puede entender como una ciencia y un arte, y el catador puede serlo de modo profesional. Como en todos los campos técnicos, la cata se ha dotado de un lenguaje propio que al profano le puede parecer críptico (afrutado, paladar, fuego, etc.) pero que sirve para expresar con precisión y con medidas estándar los resultados de la cata.

Pese a todo, cualquiera puede catar y expresar su opinión sobre un vino; sin embargo para que esa valoración pueda ser transmitida de modo que otros comprendan lo que significa es necesario cierto entrenamiento y bastante estudio.