La violencia doméstica constituye actualmente uno de los delitos más comunes. Pareciera que todos concemos a alguien que es o fue víctima de este problema. Existen muchos mitos asociados con la violencia doméstica; la mayoría de ellos conducen a formarse una idea equivocada sobre esta situación. En este artículo comentaremos algunos de ellos e intentaremos corregirlos.
"Los maltratadores son personas extremadamente violentas"
Aunque algunos de los maltratadores lo son, curiosamente constituyen una minoría. La mayor parte de los maltratadores, por el contrario, muchas veces parecen gente tranquila y nunca se resisten al arresto policial. ¿Por qué? Porque la violencia doméstica tiene que ver con el control. El maltratador quiere controlar a su víctima, y este control es ejercido a través de la violencia física, pero el móvil subyacente es el control. Por éso no luchan contra los agentes de policía, ya que saben que no podrán controlarlos.
Otro ejemplo: en muchos casos el maltratador en su lugar de trabajo acata sin chistar las órdenes de su jefe (que puede ser una mujer) aunque odie cumplirlas. No reacciona contra su superior porque sabe que no puede controlarlo. Pero una vez en casa, a puerta cerrada, quiere dominar y gana el mando. Ésto resulta difícil de entender para mucha gente. Para ayudar a comprenderlo, adjuntamos una lista de alguno problemas relacionados con el control que suelen presentarse en los maltratadores
* Vigilar los movimientos de la víctima en detalle.
* Aislar a la víctima de sus familiares y amigos.
* Disuadirla de conseguir un empleo, formar parte de organizaciones, ir a clase o salir de casa.
* Acusar constantemente a la víctima de infidelidad.
* Despreciarla o humillarla.
* Controlar las finanzas y obligar a la víctima a dar cuenta detallada de los gastos.
* Destruir objetos personales con valor sentimental para la persona maltratada.
* Amenazarla con llevarse a los niños diciéndole que nunca los volverá a ver.
Estos ejemplos muestran la necesidad enfermiza de controlar la vida familiar que padece el maltratador. El daño psicológico que ocasiona este comportamiento es mucho mayor que el daño físico.
"La violencia doméstica se da sólo en los sectores sociales más pobres"
La violencia doméstica no tiene fronteras: afecta a todos los niveles de la sociedad. Como ejemplo podemos citar un caso en que el maltratador era un profesional con altos ingresos mensuales. Su víctima (la novia, con quien convivía), era una mujer educada, también con un alto salario. Ambos tenían buenos empleos y vivían en una lujosa urbanización. Él llegó a golpearla tan violentamente que la hospitalizaron con una herida profunda en la cabeza. Ella declaró que no podía creer que había llegado a semejante situación. Dijo que su maltratador era un empleado jerárquico que se mostraba ante los demás como un sujeto inocente y bonachón. De hecho, sus amigos consideraban imposible lo que había ocurrido. Unos días después de este hecho, se llamó a la policía para que custodiaran a la víctima mientras empacaba sus pertenencias para marcharse de la casa. Durante el tiempo que los agentes estuvieron allí, notaron que la mujer no cesaba de temblar. Tenía un miedo tremendo de que el abusador regresara y la atacara, a pesar de la presencia permanente de los policías. Lo más triste de todo es que aquélla no era la primera vez que la mujer sufría abusos de su pareja. Por suerte para la mujer, pudo abandonar la casa y su maltratador fue arrestado.
"Las causas de la violencia doméstica son el abuso de drogas, el estrés y las enfermedades mentales"
Ésto no es verdad, pero los maltratadores suelen usarlo como excusa para conseguir el perdón por sus actos, y por desgracia las víctimas suelen concedérselo. El alcohol, las drogas y el estrés no causan la violencia doméstica; pueden sumarse al problema, pero no son el problema en sí mismo.
"La violencia doméstica es un problema privado entre marido y mujer"
El maltrato va más allá de las personas inmediatamente envueltas en él. Observe la cara de un niño que ha presenciado actos de violencia doméstica a diario. Busque a ese niño dentro de diez o quince años para ver en qué se ha convertido. Los varones probablemente se tornen maltratadores. ¿El motivo? los comportamientos aprendidos. Ése es el ambiente en el que se han criado, y lo ven como algo aceptable. Requiere mucha fortaleza personal salir de ese tipo de entorno y no convertirlo en parte de sus vidas adultas. Un niño que crece en un ambiente de violencia nunca lo olvidará.
"Si él es tan malo, ¿por qué ella no lo deja?"
Apartarse de una situación de violencia doméstica no es tan fácil. En muchos casos la pareja tiene hijos y la víctima no tiene recursos económicos propios para mantenerlos. No sólo éso, sino que puede existir el temor de que el maltratador los encuentre y los mate si abandonan la casa. Aunque pueda sonar extraño, algunas víctimas crean un vínculo afectivo con el abusador, y no quieren marcharse. Se conocen muchos casos en que un maltratador ha sido arrestado y a la mañana siguiente su víctima acude a la policía para retirar los cargos y pedir que lo liberen. Ésta es una de las razones por las que las leyes sobre violencia doméstica están cambiando en el mundo. En los EE.UU., por ejemplo, ahora es el estado y no la víctima quien procesa al maltratador.
"Puedo lograr que cambie"
Éste pensamiento es el más perjudicial. A los que creen ésto, permítannos decirles que NO ES VERDAD. Hemos oído esta frase miles de veces de boca de personas que luego vuelven a ser golpeadas una y otra vez. La violencia doméstica es un problema demasiado complejo para que la víctima pueda manejarlo o solucionarlo. A las personas víctimas de malos tratos les aconsejamos escapar del maltratador. Nunca hemos sabido de alguien que haya logrado hacer cambiar a su maltratador.
Para finalizar, deseamos aclarar un punto: si bien este artículo habla del hombre maltratador, debemos decir que también existen mujeres maltratadoras, aunque no sean tan comunes. Y a las personas que tengan la desgracia de sufrir una situación de abuso doméstico, les aconsejamos acudir a las autoridades sin dilación, por más difícil que les resulte, pues en muchos casos se trata de una cuestión de vida o muerte.
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