Decir "no" a nuestros hijos no siempre es fácil ni placentero. En muchas ocasiones resulta duro y no estamos dispuestos a enfrentar la batalla. La mayoría de nosotros nos hemos sorprendido alguna vez diciendo "sí" cuando debíamos decir "no". Hay gente que nunca dice que no a sus hijos. Lo interesante del tema es que cuanto más preparados estemos para decir que no, cuanto más lo practiquemos y nos mentalicemos, menos vamos a necesitar decirlo. Los niños captan el mensaje.
A veces nos sentimos culpables negándoles algo a nuestros hijos, pero sabemos que es nuestro deber, por su bien. Los padres que necesitan decir "no" todo el día, probablemente admitan que no están reforzando lo suficiente las normas del hogar. Ceden demasiado pronto a los reclamos infantiles. Cuando hacemos ésto, estamos enviando mensajes contradictorios a los niños sobre lo que pueden o no pueden hacer.
Hay muchas razones por las que nos resulta difícil decir que no. Existen patrones comunes que todos mostramos más tarde o más temprano. Se trata de razones "habituales" que todos esgrimimos:
* Proteger a los niños del "dolor", la incomodidad o la decepción.
* Evitar enfrentarnos a sus sentimientos de enfado o desilusión.
* Evitar la responsabilidad de tomar decisiones. Queremos mantener la paz y tememos a las rencillas hogareñas u otras consecuencias desagradables de nuestra negativa.
* Necesitamos la aprobación de nuestros hijos, queremos ser sus amigos y tememos su rechazo.
* Queremos evitar los conflictos en los ratos que pasamos con nuestros hijos.
Comprender más profundamente estas razones nos ayudará a reunir la fuerza y la autoridad necesarias para decir que no en el momento justo.
Proteger a los niños del "dolor", la incomodidad o la decepción.
Por supuesto que es doloroso ver sufrir a los hijos, pero una incomodidad o una desilusión moderadas son parte de la vida. Nuestros niños saldrán mejor armados para enfrentarse con las realidades cotidianas si experimentan y aprenden a manejar la desilusión. Ésto no significa que debamos excedernos y exponerlos a la pena. Lo que significa es que no debemos sentirnos culpables por causarles alguna decepción. Acostumbrarse a aceptar un "no" y comprender que se puede sobrevivir a la desilusión los fortalecerá para capear la adversidad y les dará una idea de cuáles son los "deseos" verdaderamente importantes para ellos. Una negativa de cuando en cuando les ayudará a comprender las prioridades y a formar el carácter.
Evitar enfrentarnos a sus sentimientos de enfado o desilusión.
A veces evitamos decir que no para protegernos de la reacción negativa de nuestros hijos. Como padres, estamos acostumbrados a "hacerlos sentir bien"; pero ¿cómo podemos lograrlo sin ceder? No podemos. Tampoco podemos evitar sus reacciones negativas. Tenemos que "resistir" y ser firmes. A veces no decir nada ante la rabieta es lo mejor.
Evitar la responsabilidad de tomar decisiones.
En ocasiones evitamos decir que no porque ello implica que debemos tomar una decisión sobre lo que está bien o mal en un problema, y hacernos responsables por las consecuencias. Es más fácil acceder, especialmente si nos resulta difícil tomar decisiones. Decir que no carga sobre nuestros hombros el peso de tener que justificar nuestra negativa. Si no podemos pensar en dos buenas razones para nuestra decisión, entonces quizás debamos replantearnos nuestra postura. No siempre debemos explicarles las razones a nuestros hijos. Cuando decimos que sí, ellos no nos preguntan por qué, simplemente aceptan la respuesta porque es la que querían oír. Sin embargo, como padres, no nos hará daño revisar nuestras razones de cuando en cuando.
Queremos mantener la paz y tememos a las rencillas hogareñas u otras consecuencias
Si usted a menudo evita decir que no porque teme a la batalla de poderes o a las venganzas que pueden seguir a su negativa, necesita hacerse dos preguntas:
1. ¿Me estoy involucrando en una batalla de poderes con mi hijo? Si es así, ¿por qué?
2. ¿Me estoy dejando chantajear por la amenaza de su reacción emocional? Si la respuesta es afirmativa, deberá hacerse dos preguntas más:
• ¿Quién está al mando?
• ¿Quién debería estar al mando?
Necesitamos la aprobación de nuestros hijos, queremos ser sus amigos y tememos su rechazo
Algunos padres encuentran difícil decir que no porque temen que sus hijos no los quieran si no les dan lo que piden. Necesitan sentirse queridos y pensar que son amigos de sus hijos. Si usted está buscando la aprobación y la amistad de su hijo, lo está cargando con un peso que él no ha pedido llevar. Los padres debemos ser un factor constante en la vida de nuestros hijos. Tenemos que ser su faro, su guía y su seguridad.
Queremos evitar los conflictos en los ratos que pasamos con nuestros hijos.
Es muy difícil para un padre que no pasa mucho tiempo con sus hijos, cualquiera sea el motivo, ponerse severo y causarle enfado. Es natural que usted quiera mantener esos preciosos momentos libres de conflicto. Los padres separados que no tienen la custodia frecuentemente "malcrían" a sus hijos cuando les toca llevárselos por el fin de semana. Los padres que trabajan y llegan a casa por la noche sienten que les es muy duro resistirse a los ruegos de sus hijos por más tiempo y atenciones. Nuestros niños conocen nuestros puntos débiles, y los explotarán en toda su intensidad. Para ellos, ésto se justifica de sobra. Pero ceder o ser demasiado blando no va en pro del interés de nuestros hijos.
Sabemos que este mundo es muy cruel a veces. En algún momento de su vida nuestros hijos se enfrentarán a las dificultades de la vida por sí mismos. Si los equipamos para afrontar y superar los obstáculos que van a encontrar, estaremos cumpliendo con nuestra misión de padres. No envíe a sus hijos al mundo sin preparación.
mi experiencia es al revés, aunque creo que debe de ser la excepción. Los niños de mi pareja están nulamente educados, les permiten todo, no hacen nada en la casa bueno solo ver televisión, game, ordenador, tienes que estar encima para los deberes, recogan su cuarto, no mientan,... su madre les permite todo, comen basura ( no toman fruta y verdura...) les excusa el no hacer deberes, no se por que lo hace, por lo que me dice mi pareja ella desde que eran bebes era muy permisiva e hiperprotectora. Resultado niños llegando a la adolescencia soberbios y mentirosos. Dos días cada dos semanas es imposible educarlos, pero o marcas pautas o es bastante duro convivir. Hemos logrado al menos que coman de todo y que leen también en lugar de tanta tele, poniendoles un horario, pero claro somos los malos. Esperemos que cuando sean mayores vean que nuestro esfuerzo valió para algo. Me niego a malcriar a nadie, le haces un ser incapaz y con una nula resitencia a la frustración. El educar no significa no querer. Pero bueno hoy, familia, colegio, sociedad, es igual a permisividad total
Responder a sandra
Lorena – Madrid
19/March/2011 - 16:53
Título: Re: en desacuerdo
Hola sandra, mi tema es exactamente igual que el tuyo, con una particularidad, el niño me esta constantemente chinchando: intenta dejarme mal delante de la gente, me dice cosas del tipo "tu le robas a mi padre", etc etc... ¡Y el padre le disculpa!!! Y no le riñe cuando me da por saco de esta manera, conclusion: el niño feliz porque nadie le para los pies. Ya lo he hablado con mi pareja y no quiere verlo, soy yo que soy una "rottenmeyer". Lo unico que ha conseguido es que yo no tenga ganas de que venga su hijo.
En lo que podia ser una convivencia de vacaciones y fines de semana alternos feliz, han conseguido que mi pensamiento sea "esto tiene fecha de caducidad". Unsaludo.
MARISA – sevilla
24/April/2010 - 04:57
Título:
estoy totalmente de acuerdo que los padres separados son mas blndos y permisivos con los hijos,.ellos se piensan que al complacer al 100% a sus hijos , estos querran ir los fines de semana mas con ellos.Mi opinion personal es que los padres divorciados, no mal eduquen a sus hjos para atraerlos hacia si.que dejen de ser los hijos los que manipulen al padre.Chao