Familias intergeneracionales
 
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Perlas familiares, paz familiar

 


Usted se agita y se da vueltas, tratando de despertar de una pesadilla recurrente que la tiene atrapada.

Cuatro generaciones de su familia han bajado a su casa para la cena de Navidad de este año. Se supone que sería una ocasión feliz, entonces, ¿por qué siente usted ese sudor frío? La tensión se eleva y los humores se agitan. Su nuera huye de usted, herida por su simple pedido de que se quede quieta de una vez, que la está poniendo nerviosa. Su suegra le dice por enésima vez cuán afortunada es usted por haber pescado a su hijo. Sus nietos están tratando de esconder una sonrisa socarrona causada por la forma en que usted y la bisabuela hablan y se visten. Usted está verdaderamente molesta porque su madre y su suegra no aceptan el hecho innegable de que usted es abuela, y merece el debido respeto por ello. Usted y su esposo están sentados uno junto al otro, y a causa de la frustración que sienten, actúan como enemigos en vez de apoyarse mutuamente. Sin duda, es una pesadilla infernal.

Y luego usted se despierta y descubre que no era un sueño, después de todo. ¡Por el amor de Dios! No vienen a cenar: ¡viven con usted!

Aunque las estadísticas muestran que las familias intergeneracionales son comunes, ésta es aún la menos comentada de las situaciones familiares.

Las mujeres rara vez hablamos de ello, porque no queremos apenar a nuestros seres queridos. Llevamos nuestra carga casi en silencio, compartiendo nuestra frustración sólo con los pocos amigos que nos quedan.

Si esta situación aún no ha llegado a su hogar, no se preocupe. Llegará. Déle uno o dos años. Si usted tiene la suerte de que sus padres (o al menos uno) aún vivan, llegará. Y tristemente, no tenemos todo el tiempo del mundo para conservar este cofre de sabiduría con nosotros para siempre. Necesitamos captarlo mientras podamos.

Los que hemos nacido alrededor del '45 no nos consideramos exactamente "viejos", pero seamos sinceros, somos la generación más capaz de articular nuestras experiencias acumuladas, nuestra sabiduría y otra información esencial para ayudar a nuestros hijos, nietos y a aquellos que aún no han nacido, a comprender por qué son como son. Nuestro conocimiento tiene la llave maestra para ayudarlos a reconocer, si no a evitar, las trampas de la vida y otras situaciones peligrosas.

Aquí viene la buena noticia. No necesitamos ser víctimas de esta situación, o esperar hasta que todo lo que podamos decir sea "tendría que haber...", "me gustaría haber...", "podría haber...". Usted tiene la capacidad de cambiar las cosas, de aportar conocimiento y alegría a su familia intergeneracional. Tiene la posibilidad de capturar la historia y compartirla con las generaciones venideras. No hay nada que cause un sentimiento de propósito, autoestima y satisfacción como poseer un relato formal, escrito, un recuerdo, si usted prefiere, que narre su propia historia.

El proceso comprende tres pasos sencillos y encierra mucha diversión.

Paso 1: Cree sus memorias, o conviértase en un ángel piadoso y ayude a los miembros más ancianos de su familia a comenzarla. Si dos o más de ellos disfrutan de su mutua compañía, piense en la posibilidad de que los miembros de su familia trabajen en colaboración.

Comience por el principio. ¿Cuál es su primer recuerdo de su casa natal? Una imagen vale más que mil palabras. Dibuje una imagen de ella que sea un verdadero mapa de esta etapa de su vida. No necesita ser Picasso. Comience por un rectángulo, del tamaño de un folio normal de papel. Dibuje su casa. Trace su calle, luego el resto de las calles de su vecindario. ¿Quiénes eran los que vivían allí, y cómo eran? ¿Cuáles eran sus lugares favoritos? ¿Por qué? Tal vez usted no viviera exactamente en una calle. Mi mapa incluye nuestra casa, jardín, pollos, un pesebre de maíz, un sendero cruzando la acequia y otro que llevaba a las pasturas. Todo lo que hacíamos era compartir las comidas, estudiar las lecciones, ir a la iglesia, y los juegos normales que los hermanos y primos juegan a esa edad. Los personajes principales eran los miembros de mi familia, dominados por mi madre y mi abuelo. Cualquier otra cosa que quiera escribir será sobre las mismas personas y temas.

Después escriba todo lo que recuerde sobre cada parte del dibujo que ha hecho. Escríbalo tal como venga a su mente. Déle profundidad y personalidad a sus descripciones. Escriba lo que sienta. Siga escribiendo hasta que pueda oler la comida, tocar su silla favorita u oír la voz de su madre llamándola. Tendrá tiempo más tarde para revisar todo. Algunas cosas la harán llorar, otras la harán revolcarse en el suelo de risa.

Ahora determine qué fue lo que más marcó sus primeros años. ¿Fue la familia, la escuela? ¿Se mudaba con frecuencia? Tiene que volver a experimentar esos sentimientos fuertemente, para ayudar a otros a que sientan lo que usted sentía entonces.

Desafíe a su memoria. Los miembros de su familia la pueden ayudar en este punto. Pregúnteles si recuerdan las cosas del mismo modo que usted. Tenga cuidado de no enredarse en una guerra de "recuerdos correctos". Cada uno de nosotros guarda celosamente sus recuerdos; ellos nos convierten en quienes somos. Así que sea amable. Se supone que éste debe ser un trabajo divertido, y que éstas son sus memorias.

Cite hechos concretos para darle a su historia autenticidad y exactitud. Su biblioteca local es un sitio excelente para comenzar. Los registros de propiedad en las oficinas municipales de su ciudad o pueblo le aclararán quién era el dueño de la casa que estaba junto a la suya (¡y usted creía que eran extraños!). Los libros del registro civil le dirán quién se casó con quién (¡oh!). También encontrará los registros de fallecimientos y herencias. Los departamentos de educación le dirán los estudios públicos que siguieron la abuela y la tía Tonia. Los registros policiales pueden despejar sus dudas acerca de sus ancestros... o aumentar sus sospechas. Puede encontrar información que le muestre una perspectiva completamente distinta de la que ha tenido toda su vida.

Cuando revisite sus primeros años, descubrirá que cada día, semana, mes y año le traen un alimento maravilloso para sus memorias. Delimite esos períodos. Deje que sus recuerdos la lleven a través de cada paisaje. Escriba lo que vea. Pronto será capaz de captar la esencia de esas experiencias y actividades que la han convertido en la persona que es hoy. No esquive las reacciones que le causen, ni siquiera aquellas que quisiera olvidar de inmediato. Usted sobrevivió a ellas, ¿verdad?. Si está leyendo ésto, ha hecho más que sobrevivirlas: se está haciendo cargo de su vida.

Mientras trabaja en cada período delimitado, tenga en cuenta estos elementos dentro de sus memorias, y piense en el impacto que cada uno de ellos ejerció en su vida.

Iglesia Escuela Maestros Adultos más influyentes Eventos históricos Suceso más feliz Suceso más aterrorizante El momento de mayor orgullo El momento más embarazoso Su primer amor

Conserve todas las fotos de gente, lugares y cosas que caigan en sus manos. Las imágenes, hechos históricos y el papele que cada una jugó en su vida, harán la lectura más dinámica e interesante.

Felicitaciones. Usted ha dado los primeros pasos para escribir sus memorias.

Paso 2: Disponga su información e imágenes en orden cronológico. Use los hechos históricos como marco de sus relatos. Ésto hará de sus memorias un excelente recurso para enseñar historia local, transmitir una herencia y llenar de orgullo el legado familiar.

Paso 3: Prepárese para regalar, pues sus memorias serán el obsequio más preciado, que durará generaciones. Conviértalas en un libro para compartir, convierta las historias individuales en escenas teatrales y/o cuentos para darle emoción a las reuniones familiares. O conviértalas en dinero publicando su nueva novela e iniciando su carrera docente.


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