Nuestros niños son nuestro futuro y nosotros, como padres, debemos ayudarlos a que alcancen su máximo potencial, si queremos que tengan un porvenir fuerte y saludable.
Actualmente, las dietas están llenas de carbohidratos, azúcar y grasas. Nos bombardean diariamente con bebidas con gas, dulces y comida basura. Y lo peor de todo, es que muchos niños siguen esa rutina alimentaria con las consecuencias que ésta conlleva para su salud.
Las estadísticas nos muestarn que las enfermedades cardiovasculares han experimentado un aumento en edades tempranas. La diabetes está alcanzando proporciones epidémicas, el asma se ha convertido en una dolencia habitual. La gente está empezando a ver todo esto como algo normal, pero nada más lejos de la realidad.
La principal causa de todas estas enfermedades es la obesidad. ¡Y qué puede hacer un padre entonces?, lo primero que debemos hacer es educarnos nosotros mismos.
Estas son diez formas de prevenir la obesidad:
1. Sé un ejemplo para tus hijos:
Los niños aprenden de los padres, por lo que, lo primero que debes hacer es mostrar a tu hijo que estás dispuesto a cambiar.
2. Haz una buena limpieza en la cocina:
Deshazte de todos aquellos alimentos que contengan harinas refinadas o azúcar y sustitúyelos por alimentos que tengan los menos aditivos químicos posibles.
3. Elimina las bebidas con gas de tu dieta, así como los dulces con un alto contenido calórico y sustitúyelas por alternativas más saludables. Limita tu cantidad de azúcar diaria al 10%.
4. Limita la cantidad de grasas diarias permitidas a menos del 30% de la cantidad de calorías totales. Las grasas saturadas deben ser menores del 10%.
5. Ejercicio, ejercicio y ejercicio. No importa lo que hagas. Practica ejercicios en equipo, anadar, correr, hacer senderismo o tenis. Da lo mismo pero, ¡mueve el cuerpo!.
6. Consume, al menos, cinco piezas de fruta y verdura fresca al día. Sobre todo las verduras verdes y las frutas cítricas. Incluye también 3 o 4 alimentos ricos en calcio y nos olvides tu buena ración diaria de fibra.
7. Intenta hacer seis comidas moderadas al día, en lugar de tres comidas copiosas. No comas más tarde de las 10 de la noche y evita las dietas milagro.
8. Incluye en tu dieta un suplemento alimenticio que sea alto en vitaminas y minerales.
9. Bebe al menos un litro y medio de agua filtrada y pura. El agua es el mejor depurador.
10. Consume alimentos ricos en nutrientes de calidad, puedes darte un capricho una vez a la semana, pero, diariamente, opta por los alimentos de calidad.
Si sigues estos consejos, no sólo prevendrás la obesidad sino que también serás más resistente a los catarros e infecciones, reducirás los riesgos de una enfermedad cardiaca, cáncer, diabetes, tensión alta y osteoporosis. Son motivos más que suficientes, ¿no?
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