¿Tu hijo sufre estrés?. En contra de lo que piensa la mayoría de la gente, los niños también pueden sufrir estrés. A continuación te ofrecemos una guía para ayudar a tus hijos a controlar sus emociones.
Siempre vemos a nuestro hijos y pensamos que no tienen problemas y que viven felices, como si el mundo no les afectase en absoluto, pero eso no es del todo cierto, ya que también pueden experimentar episodios de estrés. Y no sólo por cosas típicas de su edad como el colegio, la relación con sus compañeros o sus padres, sino también por factores externos como la guerra, desastres naturales, etc.
De hecho, los factores que pueden provocar estrés infantil pueden ser muchos y de muy diversa índole. Pueden ser causas trágicas como un divorcio, la muerte de algún familiar, que el padre o la madre pierda su trabajo, pero puede ser también consecuencia de mudarse a otra ciudad o el nacimiento de un hermano.
Tú, como padre, serás capaz de reconocer si la ansiedad que experimenta tu hijo es normal o no. Si notas algo fuera de lo normal, utiliza las siguientes técnicas para ayudarlo a sentirse mejor.
1. Presta atención a los cambios de humor de tu hijo, a su comportamiento. Habla con él para averiguar el origen de sus problemas. Pregúntale por sus sentimientos, por cómo le va en el colegio o por la relación con sus amigos.
Si muestras preocupación por sus problemas, se sentirán aliviados y contarán contigo para desahogarse.
2. Vé los mismos programas que ellos.
Si tienes niños pequeños, posiblemente no querrás que vean los desastres y fatalidades que se ven en las noticias. Los niños son como esponjas, absorben todo lo que ven o escuchan.
Son especialmente susceptibles a energías negativas, dolor o sufrimiento. Las noticias pueden causarles traumas y ansiedad.
Es importante comentar con ellos todo lo que ven, dejarles claro que las desgracias no tienen por qué sucederles a ellos, que sus padres harán siempre todo lo posible para protegerles. También es una buena idea que sepan a quién llamar y qué hacer en caso de emergencia.
3. Sé siempre positivo.
Desafortunadamente, no hay forma de proteger a un hijo de un trauma o un desastre como la muerte de un familiar, un incendio o un desastre natural, pero, intenta ser positivo en la medida de lo posible. Reconfórtalos diciéndoles que vais a superarlo. Intenta mantener la rutina. Para muchas víctimas de inundaciones o incendios, el volver al colegio, aunque sea en otra ciudad, puede ayudarlos a que se distraigan y olviden por un tiempo el disgusto y el trauma que acaban de sufrir. Anímalos también a que hagan deporte o que salgan con sus amigos.
4. Predica con el ejemplo.
Los niños aprenden a enfrentarse a situaciones de estrés viendo cómo responden sus mayores ante situaciones complicadas. Son capaces de captar el estrés que puedes experimentar. Si estás preocupada por tu trabajo o porque tu matrimonio no funciona, ellos se darán cuenta y les afectará. Puede que no entiendan las causas exactas pero, captarán el tono elevado de tu voz, por lo que comprenderán que hay algo que no va bien.
5. Cuando los niños son jóvenes, es normal que los ayudes en situaciones difíciles, pero a medida que crecen, debes dejarles que aprendan a desenvolverse ellos mismos. De esa manera madurarán y sabrán evitar aquellas situaciones con las que no se encuentran agusto.
Pero déjales siempre claro que, pase lo pase, tú estarás allí para ayudarlos, pero que deben aprender a conducir su vida.
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