Decir que no a los hijos
 
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Saber decir que no, una asignatura para padres que se puede repetir

 


Saber decir que no en la vida es muy importante. Noes, claro está, llenos de argumentos propios, coherentes, sensatos y sentidos. Es parte de nuestra autonomía, independencia de criterio y, por supuesto, de toda personalidad y comportamiento maduros. Si decir no con argumentos es importante, lo es más para quienes no han terminado de componer el entramado vital interior de su personalidad, para nuestros hijos.

Es frecuente que muchos padres confundan autoridad y firmeza con maltrato, que decir no sobre algún asunto importante relacionado con la conducta de sus hijos se convierta en la imaginación paternas en la causa de un trauma futuro, en un problema que no puedan sobrellevar, en la tesitura de que la falta de libertad y un mal entendido rigor sea el origen un problema para su desarrollo futuro.

Guiados por un espíritu de amor por procurarles todo el bien a nuestro alcance, nos vamos al otro extremo, a no saber cómo negarles lo evidente. Lo que conseguimos con esta actitud es perder autoridad y algo que sí es importante en la educación de los hijos, aportarles patrones de comportamiento, límites en la línea de mostrarles que la frustración es parte de la vida y de la relación con los demás en la sociedad.

Un padre que sabe ser firme en sus argumentos equilibrados y coherente en sus acciones sabrá aguantar el tipo cuando las pataletas del niño y la insistencia en sus peticiones se convierte en una cuestión de fuerza a la altura de ver quien aguanta más. Si se cede, el mensaje que le estaremos dando es que todo lo que quiera conseguir se limita a una lucha entre sus quejas repetidas y nuestra capacidad para aguantarlas.

Un niño guiado y educado sobre la base de un comportamiento tan compulsivo, caminará hacia la tiranía de los demás, forzándolos a que hagan lo que desea. Sin responsabilidad sobre el daño causado al otro, sin respeto, sin empatía.

Pero, hagamos un esfuerzo, miremos este asunto desde otra perspectiva, la de los hijos. Todos los niños necesitan, como nosotros adultos, de reglas de comportamiento claras, de límites para la conducta. Un niño que no conoce los límites de su conducta, se relacionará con deficiencia en entornos en los que se le pedirán responsabilidades que son todos, desde el centro educativo al entorno familiar y más adelante las que surjan en el espacio abierto de sus amistades y con las personas con las que comparta su vida afectiva y familiar.

Un niño sin límites rebelde, enfrentado a su entorno, sufrirá lo indecible porque no ha tenido patrones de comportamiento claros.

Si desea una explicación sintética sobre qué es lo que se espera de usted como padre en su relación con los límites para la conducta de sus hijos, aplíquese este axioma. Cuando los niños son pequeños, no hay responsabilidades, apenas hay opciones y la libertad está muy limitada; cuando van creciendo, cuando van madurando en su proceso de inserción y adaptación en la sociedad, aumentan sus responsabilidades, las opciones a su disposición crecen y la libertad ganada ya es parte de su sino, de su sino vital. No tanto de menos a más, como de menos a mejor.

 
 

  

Hay 3 comentarios
maría dek carmen – Buenos Aires
01/February/2012 - 08:43
Título: Saber decir no

Después de muchos años llegué a la conclusión que a los chicos no hay que decirles NO.
¿por qué?
No es negativo,por lo tanto ,no se acepta.
En vez de decir no ,hay que explicarles desde chiquitos lo que se puede hacer.
¡no toques esto1 NO ,Toma esto y le das otra cosa.
De a poco le ponés los límites,no porque estás de buen o mal humor,o porque te molestan o si tenés que hacer algo.
Loa límites deben ser claros y lógicos y no dependen de tu humor;a veces estás cerquita del límite,,no importa ,ese es el límite,y se respeta.
Por supuesto que periódicamente tieneOrfilas que reajustarlo,pero el chico debe saberlo.
Son loa padres y educadores los que tienen que rever su forma de educar.
m.del c.

jose antonio – barquisimeto, Venezuela.
21/December/2011 - 00:32
Título: hay que saber de.cir que no a los niños

No es tan difícil decir no a los niños, lo difícil es lograr que en su entorno, los padre de otros niños hagan lo mismo. Esto si es difícil, y lo es porque los padres también somos presas fáciles del consumismo, bailamos al ritmo al ritmo de lo que el mercado nos trae como novedad de manera permanente, y entonces nosotros somos el ejemplo que ellos ven. Sale al mercado un móvil nuevo, y aunque el que tengamos sea de última generación, ya el anterior no sirve. Lo sustituimos. Lo mismo hacemos con el móvil de los hijos, los complacemos con la última moda y ahi, empieza el calvario.

Lo otro, no sabemos educar según las necesidades, durante la crianza, creemos que complacer al niño en todo, es dar un buena crianza, y los llenamos de malos hábitos y de necesidades creadas. Molestara decir no, cuando deba decirse, la psiquis de un niño en su futuro, no creo. En cambio complacerlo en lo que pida, será su infierno en el futuro.

Alberto – Madrid (España)
07/November/2011 - 21:43
Título: La experiencia de la vida

Lo que pasa es que es muy difícil saber dónde está el límite entre lo que te dice la cabeza y lo que te dice el corazón y más todavía si el padre y la madre tienen puntos de vista totalmente contrarios, como es habitual.

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