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“La vida no consiste en lograr que te toquen buenas cartas sino en jugar bien las que te han tocado”.
Josh Billings

Los padres que deseen optimizar el tiempo que pasan con sus hijos, deberán comenzar por comprender el estado de ánimo en que se encuentran sus niños. ¿Cansados? ¿Satisfechos? ¿Aburridos? Ésto se aplica especialmente a los momentos en que los niños están jugando. Ellos quieren pasar unos momentos felices. Y usted también quiere que lo hagan…

Pensemos en cómo actuamos con un bebé. Imagine que su bebé está llorando. Así que usted hace suposiciones; considera cuatro posibilidades: uno, el bebé tiene hambre; dos, necesita un cambio de pañales; tres, está cansado; cuatro, quiere que lo cojan en brazos. Probablemente usted irá testeando una a una estas posibilidades hasta que el bebé deje de llorar. Éste es un proceso que implica suponer y ser sensible hacia las necesidades del bebé, y tener la voluntad de descubrir exactamente qué necesita.

Así que esa lista de cuatro puntos es la clave del éxito para los padres, porque les ofrece varias posibilidades para satisfacer las necesidades del bebé o del niño. A medida que el bebé crece, comienza a gatear, llega a la edad de asistir al parvulario y luego a la escuela; sus necesidades van en aumento y se hacen más complejas. Para estar a tono con lo que sus hijos necesitan, los padres deben extender su lista original. No sólo éso, sino que deben cambiar los puntos de esa lista a medida que los niños crecen, ya que algunas de esas necesidades se tornan obsoletas y entran otras nuevas.

Comenzar por confeccionar una lista de necesidades para cada uno de sus hijos es una buena idea. Puede ser una lista mental nada más. Los padres más organizados tal vez prefieran una lista escrita.

Un ejemplo de esta lista puede ser el siguiente:

1. Padres
2. Comidas
3. Amigos
4. Ropa
5. Sueño / Cansancio
6. Tareas escolares
7. Esparcimiento
8. Primos y parientes (relaciones familiares en general)

Pregúntese si su hijo está completando sus necesidades en cada una de estas áreas. ¿En qué puntos necesitará que usted lo ayude? Al niño le será imposible pasar un buen rato jugando si tiene problemas en otras áreas.

Le doy un ejemplo de cómo trabajar con cada área. Tomemos uno de los puntos: Niveles de energía / Cansancio: miremos bien este ítem. Los niños siguen rutinas naturales durante el día. Se levantan, se visten, desayunan, van a la escuela, tienen actividades extraescolares, hacen las tareas, cenan, se van a la cama. Usted no esperará que su hijo tenga el mismo nivel de energía por la tarde que a primera hora de la mañana, cuando acaba de levantarse de un sueño reparador. Los padres experimentados saben que cuando los niños están cansados, en especial los más pequeños, no tienen la misma capacidad para realizar actividades, para prestar atención a sus padres o incluso para comportarse normalmente. Éste es un buen momento para repasar la lista: ¿Cuán cansado está su niño?

“Los días me resultan demasiado cortos para todas las cosas que quiero pensar, todas las caminatas que quiero hacer, todos los libros que quiero leer y todos los amigos a quienes quiero ver”.
John Burroughs

Para los padres, lo mismo se aplica en cuanto al tiempo que desean pasar con sus hijos. Los padres que quieran aprovecharlo al máximo para construir una relación sólida con sus niños, deberán considerar (siendo difícil como es) confeccionarse una agenda diaria que tenga en cuenta los momentos de mayor energía de sus hijos.

Por ejemplo: después de la cena viene un buen momento para estar con los niños. Los pequeños se sienten bien alimentados y el tiempo de la sobremesa les sirve para recargar baterías. Si cenan temprano, se sienten frescos, satisfechos y listos para alguna actividad antes de acostarse.

El tiempo que usted pasa en compañía de sus hijos equivale a un tesoro depositado en la cuenta bancaria del amor y la confianza. ¿Qué puede ser más importante?

“Nos pasamos la mitad de la vida en saber de qué se trata la vida”.

George Herbert