Un bonsái tiene la capacidad, al igual que los árboles, de vivir cientos de años. Desafortunadamente, la mayoría de las personas que tienen un bonsái por primera vez, no les proporcionan los cuidados necesarios. Para mantener en buen estado un bonsái hay que cuidarlo regularmente y utilizando las técnicas adecuadas. A continuación te presentamos algunas soluciones a problemas habituales a la hora de podar, trasplantar o regar tu bonsái.
1. Generalmente, la retirada de savia de las ramas suele estar provocada por la muerte de las raíces que alimentan la rama afectada, debido a podredumbre o a que no se moja bien todo el cepellón. Otra causa pueden ser las podas mal cicatrizadas. Para evitar esto, es fundamental regar adecuadamente, trasplantar periódicamente y utilizar pasta selladora tras la poda.
2. Dedicar unos minutos diarios para comprobar el estado de nuestro bonsái es más útil que dedicarle sólo un día a la semana. Vigila especialmente la humedad de la tierra y manchas o anomalías en las hojas.
3. Si respetas las épocas adecuadas para cada trabajo (trasplante, pinzado, poda, etc.), tu árbol reaccionará mejor a las técnicas utilizadas y crecerá más sano y rápido. Observa tu árbol e infórmate de los cuidados particulares de la especie a la que pertenece.
4. Tómate tu tiempo para reflexionar sobre tu bonsái. Disfruta de su contemplación y deja que él te inspire el diseño. Te llevará algún tiempo descubrir su esencia, pero cuanto más reflexiones sobre él y mayor paciencia le dediques a su cultivo, mejores resultados conseguirás.
5. No muevas tu bonsái a diario, no lo coloques en el exterior de día y en el interior de noche, ya que los árboles necesitan el descenso de temperatura nocturno. Aunque por la noche no hay fotosíntesis, la respiración y transpiración continúan y una temperatura más alta de lo normal acelera estos procesos consumiendo las reservas del árbol. Siempre debes cultivar tu bonsái en el exterior y con las debidas precauciones para los tropicales y subtropicales cultivados en las zonas con estación invernal.
6. Debes evitar que el musgo, o cualquier otra planta tapizante, cubra toda la superficie de la tierra de la maceta de tu bonsái ya que esto dificultará la respiración de las raíces y además, la humedad permanente del musgo podría favorecer la aparición de enfermedades relacionadas con la podredumbre. Si deseas utilizar musgo, hazlo con moderación y evitando que cubra más del 50% de la superficie de la tierra.
7. El color rojizo de la corteza de los juníperos se consigue quitando las capas de corteza que se forman con el paso del tiempo. Usa un cepillo de púas duras (de latón, aluminio, etc.) y quita la primera gruesa capa de la corteza superficial (de color marrón oscuro) hasta que aparezca la fina capa de corteza inferior de color rojizo. Luego termina de cepillar con un cepillo de dientes mojado en agua. Si quieres que el color rojizo tenga un color intenso, puedes frotarle con algo de aceite de oliva.
8. Los arces suelen ser muy sensibles al sol directo y a las altas temperaturas del verano/primavera por lo que es aconsejable mantenerlos durante el período comprendido entre finales de la primavera y finales del verano en un sitio fresco a la sombra o semisombra.
9. Si durante el invierno se nos muere el tronco de un bonsái por el frío, pero la raíz sigue viva, y se trata de una especie que emite chupones fácilmente (serisa, olivo, granado, olmo, etc.), podemos aprovechar para remodelar el estilo y diseñar un estilo múltiple tronco.
10. No es aconsejable crear un bosque con especies diferentes porque tarde o temprano una de ellas dominará al resto, además de los problemas de cultivo provocados por necesidades diferentes (riego, situación, etc.)
11. Es importante conocer la procedencia de la especie de tu bonsái para cultivar adecuadamente, porque si tu árbol procede de un clima tropical o subtropical, no aguantará cultivado en un lugar con clima continental, a menos que dispongas de un invernadero frío para la estación fría, o si tu árbol es originario de un clima continental, difícilmente podrá vivir en un clima tropical por la falta de estación fría.
12. Si el clima de tu ciudad es de montaña, es decir, con inviernos muy fríos y veranos cortos y frescos, algunas de las especies más indicadas podrían ser: abedules, abetos, hayas, Pinus sylvestris o serbales.
13. Si necesitas cultivar especies tropicales o subtropicales que no están adaptadas al clima de tu lugar de residencia, deberías utilizar un invernadero frío para controlar sus condiciones de cultivo durante la época de bajas temperaturas. No te olvides de emplear algún sistema de ventilación para controlar las altas temperaturas durante los días muy soleados.
14. Si el clima de tu ciudad es continental, es decir, muy frío en inverno y muy seco y caluroso en verano, con lluvias anuales variables y alejado de cualquier influencia del mar, algunas de las especies mejor adaptadas podrían ser: encinas, olmos, robles rebollos y tilos; y por supuesto, plantas de acento aromáticas, como: espliego, romero o tomillo. El clima continental es uno de los que presenta más dificultades de cultivo porque las plantas de clima frío y húmedo se adaptan mal a sus veranos, y las plantas de climas cálidos deben protegerse del frío durante el invierno en invernaderos fríos.
15. Si el clima de tu ciudad es templado, es decir, sin temperaturas extremas entre el invierno y el verano, con inviernos suaves y veranos frescos, algunas de las especies más indicadas podrían ser: carpes, cornejos, fresnos, pinos negros y robles.
16. Si el clima de tu ciudad es mediterráneo, es decir, muy seco y caluroso en verano, con lluvias en otoño e invierno, algunas de las especies que podrían cultivarse sin problemas podrían ser: algarrobos, cipreses, durillos, encinas, granados, madroños u olivos.
17. Si el clima de tu ciudad es subtropical, es decir, con lluvias abundantes, poca oscilación de temperaturas durante al año, con veranos calurosos e inviernos templados, algunas de las especies más indicadas podrían ser: buganvillas, ficus, hibiscos y palos borracho, pimenteros japoneses o serisas. En las zonas de clima templado deben cultivarse en el exterior durante el verano y en un invernadero frío durante el invierno.
|