Transplantar es simplemente cambiar la planta de un lugar a otro, ya sea por motivos estéticos o por la propia salud de la planta. Lo más importante que debes recordar es que transplantar una planta podría ser algo parecido a practicar una operación a una persona. Si ésta está bajo anestesia, no sufrirá ningún dolor, pero si está despierta y al corriente de lo que está pasando, no pasará uno de los mejores momentos de su vida. Las plantas se parecen mucho a las personas en este sentido.
El comienzo de la primavera es un buen momento para transplantar aprovechando que la planta no está todavía en periodo de floración. Mientras la planta está "dormida", un transplante no será traumático para ella. El mejor periodo para llevar a cabo esta práctica es desde el invierno hasta que empieza a hacer calor.
Como hemos dicho, trasplantar consiste en extraer el ejemplar del lugar donde está plantado y volverlo a plantar en otro sitio.
Las razones para tener que trasplantar una planta pueden ser muy diversas. Por ej.:
- Si está estorbando.
- Si queremos poner otra cosa ahí.
- Si hay que hacer una obra de algún tipo en ese lugar, etc.
Tres consideraciones previas respecto a los trasplantes:
* Una planta de mediana o grande es complicado su trasplante y la mayoría de las veces no se hace. ¿Por qué? Porque extraerla del suelo, si está pegada a un muro o a una pérgola es muy dificultoso, además habría que podar practicamente todas las ramas, dejarla arrasada, sólo con un tronco o sus ramas principales. Además suele ser una planta envejecida.
* Hay especies que son más difíciles de trasplantar que otras porque tienen más problemas para superar el trauma de romperle la mayor parte de sus raíces. En cambio, otras son muy duras y aguantan el trasplante relativamente bien. Aunque siempre es un trauma, un shock, y necesitarán cierto tiempo para recuperarse.
* Siempre una planta más grande es más complicada de trasplantar que una pequeña, no sólo por el peso al moverlo y su volumen, sino porque tiene más riesgos de no agarrar.
* El trasplante se debe hacer cuando la planta esté en descanso, o sea, en invierno. No en pleno crecimiento y actividad. Hacerlo en primavera o verano supone dejar a la planta sin apenas raíces en un momento en el que las hojas y las flores están pidiendo mucha agua. Otoño también puede ser bueno, pero No en zonas mediterráneas, donde los otoños suelen ser cálidos y las plantas siguen creciendo.
* En invierno, debe evitarse los momentos más fríos y con heladas.
|