Mucha gente piensa que una vez que llega la primera helada, no tienen que preocuparse más por su jardín hasta el año siguiente. Se acabó el quitar malas hierbas, cavar, podar, regar, etc. Te contaré un pequeño secreto, están totalmente equivocados. Si llevas acabo un buen trabajo y preparas tu jardín durante el otoño, te ahorrar´s mucho trabajo y frustraciones la temporada siguiente.
A principios del otoño
Quita los restos de la base de los rosales: Las hojas caídas pueden contener las enfermedades que sobreviven el invierno y si no las retiras pueden contagiar a tus plantas.
Riega: Hidrata bien tus plantas, y sobre todo tua árboles. Sus raíces necesitan mucha humedad para sobrevivir los próximos meses.
Prepara el suelo: Deja la tierra dispuesta para los lechos del próximo año y a los bulbos de otoño llenándolos con tierra y agregando fertilizantes.
Compra de bulbos: Ordena tus compras por catálogo o en los locales de jardinería. Es aconsejable hacerlo a principio de temporada, de esa manera tendrás más donde elegir.
Arbustos y Perennes: La plantación a principios de otoño le da a las nuevas plantas suficiente tiempo para asentar sus raíces antes del invierno.
Plantas de otoño: Mientras tus flores de verano se van decolorando, agrega color a tu jardín con plantas de otoño como: crisantemos o pensamientos
A mediados del otoño
Alimenta a los pájaros, ya que el suministro de alimentos escasea en el otoño.
Rastrillea y abona: No te desentiendas de las hojas, las hojas caídas asfixiarán tu césped y tus lechos. Tritúralas y servirán para ponerlos como una capa de abono.
Desentierra los bulbos del verano. Almacena Dalias y Caladium en musgo de turba durante el invierno.
Para el jardín y la terraza
Existen especies que se adaptan perfectamente a los rigores de la estación, como también hay una serie de cuidados básicos que deben realizar en este momento del año:
Se trata de un buen periodo para renovar parte del sustrato, así como para proteger aquellas plantas que pueden sufrir más con el frío y las heladas.
Las heladas son el principal enemigo. Durante el invierno las plantas necesitan protección, sobre todo de las heladas y las lluvias si éstas son abundantes, y por tanto, ha llegado el momento de colocarlas en zonas cercanas a paredes o muros. También los arbustos, que pueden parecer más resistentes, precisan protección. Por su parte, las especies más frágiles agradecerán que se las recubra con un plástico, siempre que éste las deje respirar.
Es importante intentar que el frío procedente del suelo afecte lo menos posible a las plantas que crecen en macetas, por lo que habrá que aislarlas mediante un material que sea poroso (madera, por ejemplo).
Si la terraza o el jardín están orientados al norte y reciben el viento de esta zona, se pueden colocar mallas con el fin de reducir su acción o cubrir las yemas de las plantas con una capa de paja, ya que son muy frágiles y sensibles al frío.
Riego estricto
A la hora de regar las plantas, resulta preferible quedarse corto que pasarse.
El agua en exceso sumada a las bajas temperaturas contribuye a que las raíces se pudran.
También hay que comprobar que el drenaje de jardineras y macetas funcione correctamente con el fin de evitar encharcamientos que pueden ser fatales.
Para proteger mejor las raíces y renovar la tierra, conviene añadir una capa de sustrato, procurando que las hojas inferiores de la planta no lo toquen y acaben dañándose con el agua de riego.
Plantas ornamentales
De las especies que adornan el jardín durante el invierno, las mejores son los pensamientos, porque son muy resistentes al frío. Poseen una gama de colores amplia, lo que permite realizar múltiples combinaciones, aunque sin olvidar dejar entre mata y mata unos 30 centímetros de distancia y aportarle un suelo bien abonado y con cierta humedad.
También es buen momento para las primaveras y algunas variedades de gramíneas que ofrecerán un aspecto muy ornamental.
Además, durante el invierno es posible plantar rosales, teniendo en cuenta que les gusta el sol y no precisan riegos abundantes.
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