Los árboles frutales requieren una poda especial para una cosecha rica y sana. Se merece esa atención adicional, porque ha llegado el momento de podarlo. Si sigues nuestros consejos, el año que viene tendrás un árbol frutal sano que producirá una abundante cosecha.
Para empezar, es importante proveerte de los siguientes útiles imprescindibles:
Tijeras de podar. Los árboles frutales son sensibles a las enfermedades. Unas heridas de poda lisas y limpias impiden la penetración de enfermedades. Esto sólo se puede conseguir trabajando con unas tijeras de podar bien afiladas.
Sierra de podar. Para las ramas más gruesas hace falta una sierra de podar que corte bien
Escalera.
En el peral y el manzano, has de mantener cinco ramas principales en la copa del árbol, que empiecen a diversas alturas del tronco y que apunten en diferentes direcciones. Si fuera necesario, hay que inclinar las ramas hacia abajo y fijarlas con cuerdas o con cinta. Poda las ramas laterales cada año hasta la mitad.
Para estimular el crecimiento de la copa, puedes recortar en verano. Poda las tres cuartas partes de los brotes y deja intactos aquellos que sean la prolongación de las ramas principales en la copa del árbol. Inclina las ramas horizontalmente y átalas, ya que esto estimula la formación de botones. Elimina sobre todo las ramas que crecen hacia dentro.
Los requerimientos del ciruelo y el cerezo
Para el ciruelo valen casi las mismas reglas que para el manzano y el peral. La diferencia consiste en que el ciruelo se poda en el verano y que, al hacerlo, hemos de mantener 3 ó 4 ramas principales en la copa. Si fuera necesario, agrandaremos la distancia entre las ramas, colocando un palito entre ellas como cuña, de modo que no crezcan en vertical una al lado de otra.
Cada dos años, el ciruelo necesita una poda de mantenimiento. Retiraremos sólo las ramas que crezcan en vertical a lo largo del tronco, para que siga habiendo una bonita corona abierta. Podaremos exclusivamente las ramas que impiden el ángulo de luz.
En cuanto al cerezo, éste se desarrolla hasta convertirse en un árbol robusto que enseguida resulta demasiado grande para un jardín de tamaño medio. Si de verdad queremos probar las cerezas, hay que podar el árbol en forma de eje. Para ello,
No podaremos después de la plantación.
Mantendremos la forma de eje a una altura de 2,5 a 3 metros.
Podaremos el cerezo en agosto, así las heridas se curarán mejor.
Mantendremos 5 ó 6 ramas principales. Las elegiremos de tal manera que las ramas inferiores del tronco también reciban luz.