|
Las plantas bulbosas son una delicia en los jardines cuando se cultivan con esmero y se les dan todas las oportunidades para crecer y hermosear saludables. Por plantas bulbosas debemos entender las que crecen a partir de bulbos. Sin embargo, en jardinerÃa se suele abrir algo la mano en esa consideración para englobar a otras plantas que no lo son estrictamente.
Hablamos de las de raÃces tuberosas, como la dalia, de los rizomas, como las calas, los cormos, como los gladiolos. Por plantas bulbosas extrictu sensu debemos considerar a las afines a los tulipanes, la bulbosas por excelencia. De todas ellas, hablaremos en las próximas lÃneas.
A todas estas plantas bulbosas se las agrupa en una misma condición, porque tienen la facultad de crear un órgano bajo tierra, cada una con su forma y funcionalidad caracterÃstica, que le sirve al vegetal para hacer acumulación de reservas de alimento que crean las hojas.
Uno de las particularidades y hasta de los atractivos por los que se conocen y valoran las plantas bulbosas es porque rebrotan en primavera, surgen de su letargo invernal, para dejarse ver con sus colores. Es la tÃpica planta de jardÃn que nos regala la esencia de sus tonos al llegar el buen tiempo. Un indicativo de cómo transcurren los dÃas, de más frÃo a más templado. Las plantas bulbosas son el anuncio informal de que la primavera ha llegado o está en puertas.
Pero vamos con una clasificación de las plantas bulbosas, diferenciadas según esas distinciones de las que hablábamos más arriba. Plantas bulbosas, bulbosas, tenemos la azucena, la clivia, el narciso, el nardo, el iris, la muscari y, por supuesto, nuestro tulipán de siempre.
Por plantas bulbosas de raÃces tuberosas, tenemos el ranúnculo, el agapanto, la begonia, la anémona, el ciclamen y la comentada dalia. En lo que se refiere a los cormos, lo son la fresia, la ixia, el crocus y el gladiolo. Por último, algunos rizomas son las cañas de indias, los majalis, el lirio, la convallaria y la citada cala.
 Flickr Creative Commons Recuerdos del Arco Iris y Josell07
¿Cómo podremos hacernos con bulbos para nuestro jardÃn de una planta preferida? Simplemente comprándolo en un vivero, los surtidos son realmente variados. Pero, cuidado, las plantas bulbosas, sus bulbos pueden esconder pequeñas taras que pueden arruinar el éxito de la planta.
Cuando hayamos elegido nuestro bulbo, tomémoslo en la mano, presionemos sobre él con los dedos y comprobemos que no se hunde, que no tiene fallas, que su superficie, por entera, es sólida y regular. Fijémonos también en que no tenga pequeños agujeros, picadas, que indiquen que el bulbo está afectado por algún hongo o por algún insecto instalado en él que no veamos a simple vista. Ojo con éso.
Una vez que tengamos el bulbo de nuestra planta preferida, llevémoslo a plantar a un suelo. Un suelo de jardÃn que no esté encharcado, que tenga un drenaje correcto, porque, si no es asÃ, habrá garantÃas para que se pudra al poco tiempo de su plantación. Eso es válido para las plantas bulbosas, las bulbosas, bulbosas, pero también para los rizomas y para las de raÃces tuberosas. Es lo mismo.
Se suele aconsejar antes de cualquier plantación de plantas bulbosas hacer un labrado del suelo. Airearlo, removerlo, para ventilarlo y para oxigenarlo. Podemos emplear para esa labor una simple azada, aunque en función de la extensión de los parterres de nuestro jardÃn, puede ser aconsejable el empleo de un equipo eléctrico o de gasolina, un motocultor o un rotavator.
Y si nos decidimos por remover la tierra, aprovechemos la tarea para introducir abono orgánico que ayudará a las plantas bulbosas a salir adelante, estiércol fundamentalmente, pero también podemos usar mantillo o turba, a razón de algo más de dos kilos por metro cuadrado. Con esa doble tarea, remover la tierra y abonar, conseguiremos una parte del éxito para nuestra nueva plantación de plantas bulbosas.
.
Plantas bulbosas, un reloj de color para la primavera de nuestro jardÃn.
|
|