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Las plantas carnívoras son diferentes, extrañas porque su formas de alimentarse representan a las claras una evolución para la adaptación con ventaja en un medio fuertemente competitivo y hostil. No son animales, pero su estilo de caza, basado en el ardid del engaño, recuerda al de organismos superiores más evolucionados y complicados. Además, parecen tener movimiento propio y eso también nos seduce.

Las plantas carnívoras son aquellas que se alimentan de los insectos que consiguen caer en el espacio que su desarrollo particular ha reservado para atraparlos. Hay decenas de plantas carnívoras que ofrecen fórmulas diferentes para realizar esa función cazadora.

Unas son activas y otras son pasivas, pero todas tienen la misma finalidad, alimentarse. Vamos a ver en estas líneas algunas de esas formas de caza y las especies de plantas carnívoras que mejor representa cada una de ellas. Tal vez encuentre plantas carnívoras que consigan cautivarle.

La primera de nuestras plantas carnívoras es la del tipo atrapamoscas. La planta mantiene unas hojas extendidas parecidas a almejas abiertas con unos penachos puntiagudos rígidos en sentido transversal y enfrentados los de un lado con los del otro.

Cuando el insecto en cuestión es atraído por la sustancia melosa del interior de la hoja abierta, éste se suele posar sobre unos pelos situados en el reclamo dulce. El peso del insecto hace que las hojas se cierren y que los penachos puntiagudos se conviertan en los barrotes infranqueables de una cárcel mortal.

La planta carnívora más representativa de las atrapamoscas es precisamente la Venus atrapamoscas, la Dionaea muscipula, que podrá encontrar en los viveros y comercios de jardinería más especializados.

Hay algunas plantas carnívoras que utilizan en cambio un sistema menos activo pero igualmente eficiente, el de los pelos pegajosos. El insecto se ve atraído también a una secreción y al posarse sobre ella, queda atenazado. La planta carnívora llega a tardar apena unos minutos en cerrarse o bien horas. Finalmente, con su comida deglutida, vuelven a abrirse siete o catorce días después de haberse cerrado completamente. Un ejemplo de plantas carnívoras pegajosas es la drosera.

Los tipos cono son otras plantas carnívoras muy comunes. Un receptáculo lleno de agua de lluvia y abierto hacia arriba es la trampa. Bueno, parte de la trampa. Los bordes superiores del receptáculo son resbaladizos y el insecto que llega hasta ese margen, acaba deslizándose hacia abajo y cayendo en el interior del receptáculo donde se ahoga y acaba depositándose en el fondo donde la planta lo descompone para obtener sus nutrientes. Una variedad de plantas carnívoras de este tipo son las sarracénidas.

Una fórmula de plantas carnívoras más elaboradas que los receptáculos de las sarracénidas son los que tienen tapa. Sí, tapa. La planta atrae con un olor seductor al insecto, éste entra en el receptáculo y, luego, se cierra, quedando atrapado. Una de esas plantas carnívoras es la nepenthes.

Las últimas de nuestra relación de plantas carnívoras son las del tipo de vejigas de succión. Sí, plantas carnívoras que operan como sacos que chupan. El receptáculo cazador, apenas si tiene algo más de cinco milímetros de diámetro. Son plantas que encuentran sumergidas y el mecanismo se activa cuando los pelos que se encuentran a la entrada de las vejigas rozan al insecto. Simplemente se lo tragan. Son las utricularias.

Plantas carnívoras, ferocidad verde.