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Las trepadoras, también denominadas enredaderas, son esas plantas de jardín que solemos ver adheridas a muros y fachadas y que, bien estructuradas y cuidadas, dan un soberbio aspecto de ‘vegetalización’ a entornos muy antropizados. Con las trepadoras el verde se sube por las paredes.

En España, se comercializan del orden de un centenar de especies trepadoras diferentes, cada una con sus peculiaridades, cada una con su encanto y con sus posibilidades para embellecer de manera muy particular un jardín.

Sin embargo, a pesar de esa gran diversidad, no se ven más de una decena o una docena, y, todo, cuando un jardinero aficionado puede elegir entre tres grandes grupos de trepadoras, las de flores, las de hojas y las que producen un aroma llamativo. Entre las primeras, podemos citar a la campsis, entre las segundas a la parra virgen, de flores rojas, entre las olorosas, el jazmín.

Pero ¿por qué cultivar trepadoras? Las plantas trepadoras son una opción excelente, a nuestro modo de entender por los siguientes motivos:

-Ocultación. Las trepadoras tienen la particularidad de adaptarse al soporte en el que se las deja crecer o por el que se les permite ascender. Pueden cubrir como decimos fachadas, porches, muros y crear un efecto sorprendente sobre estructuras como arcos, pérgolas o bajotechos, creando un efecto de ‘vegetalización’ bastante chocante.

– Tapizantes. Algunas variedades de trepadoras tienen la particularidad de crecer sobre el suelo, siendo también excelentes tapizantes. Con ellas, podremos ocultar irregularidades, crear un efecto de césped con hojas, tapar estructuras mecánicas que queremos que pasen invisibles. De las trepadoras tapizantes, son unas buenas muestras la madreselva, la hiedra, ciertas clematis, la buganvilla o la hiedra.

– Setos. Sabemos que hay plantas arbustivas que quedan bien como setos y se dejan recotar para dar esa uniformidad en bloques delimitantes. Sin embargo, las trepadoras también pueden jugar ese papel con el añadido de producir flores o aromas que las haga doblemente atractivas.

Trepadoras capaces de convertirse en setos tenemos la misma buganvilla, la campsis de la que hablábamos antes, la alamanda, la glicina, la citada hiedra, la pasiflora, el a veces extraordinario rosal trepador o la madreselva.

– Crecimiento rápido. Otro de los atractivos de las trepadoras es que, en algunos casos, no tendremos que esperar mucho para verlas lucir en el lugar en el que queremos verlas crecer. Ciertas especies nos darán esos beneficios. El caso más espectacular es el del Polygonum baldschuanicum, una trepadora que casi se la puede ver crecer por minutos. Puede crecer hasta cinco metros por año. Espectacular, desde luego.

-Autoadherente. En algunos casos también, no tendrá que preocuparse por cómo se pegan sus plantas trepadoras a la superficie en la que quiere instalarlas. Determinadas variedades de trepadoras son adherentes, se pegan ellas mismas a pequeñas raíces o hasta algo parecido a ventosas. Son los casos de la parra virgen, de la campsis radican o de la hiedra. Para tenerlo en cuenta.

Estas son algunas de las características que hacen atractivas a las trepadoras, lo siguiente es evaluar cómo incluirlas en su jardín ¿Qué le parece la idea? Trepadoras, verde que se sube por las paredes.