A la mayorÃa de los propietarios de perros, sobre todo aquellos que viven en casas, les interesa que sus perros ladren ante la presencia de extraños. De esta manera se sienten protegidos por sus animales y además asustan a posibles ladrones. Sin embargo, si el ladrido de un perro no se produce por un estÃmulo externo amenazante sino que es algo constante, deja de ser una caracterÃstica positiva para convertirse en un comportamiento indeseable, sobre todo si se vive cerca de otras casas o en una comunidad de vecinos.
Debido a que en la mayorÃa de los casos no es posible corregir la causa que origina el problema, una forma adecuada para intentar corregir este comportamiento puede ser estimular al perro a realizar un comportamiento incompatible con el ladrido, como por ejemplo, pedirle que obedezca una determinada orden y premiarlo por su respuesta adecuada.
Otra de las causas del ladrido excesivo es la frustración social. Los perros son animales altamente sociales, que disfrutan de la compañÃa de sus dueños. Muchos propietarios les permiten a sus animales disfrutar de su compañÃa hasta que por alguna conducta indeseable del animal deciden encerrarlos. Esta actitud provoca que el perro se desconcierte y, al verse solos, induce a muchos perros a ladrar descontroladamente a fin de eliminar las tensiones. Por eso es tan importante acostumbrar a un perro desde su etapa de cachorro a quedarse solo en forma gradual a fin de evitar alterar su estado emocional en forma repentina.
Otra razón es el aburrimiento. Cuando un perro está solo por varias horas se aburre y una de las actitudes que puede tomar ante esta situación es ladrar. Lo conveniente es tratar de no dejarlo solo durante largos periodos de tiempo o, cuando no hay más remedio, dejarle objetos que llamen su atención y que pueda morder a fin de que se distraiga.