Enhorabuena si has decidido hacerte con una tortuga. Ahora debes informarte de los pasos adecuados a seguir para su cuidado. Cuidar de una tortuga puede ser un trabajo complicado a veces pero si se siguen unos consejos básicos, es muy sencillo hacer que se sienta agusto en su nuevo hogar.
Lo primero que debes decidir es dónde la vas a colocar, dentro de la casa o en el exterior. Si optas por el exterior, debes asegurarte que la zona es similar a su hábitat natural. Las tortugas necesitan sol como reptiles que son pero hay que tener cuidado porque una exposición continuada puede provocar un sobrecalentamiento. El recipiente debe tener el agua necesaria para que puedan nadar y vegetación e insectos para alimentarse. Es posible que una tortuga eligiese un hábitat exterior pero, si se acondiciona de manera correcta, un hábitat interior puede proporcionarle seguridad y hacerla feliz.
El mejor recipiente debería ser grande y oscuro para que el animal no pueda ver a través de él ya que se pueden asustar si ven algo fuera de lo normal en el exterior. Como ya hemos dicho, el recipiente ha de ser suficientemente grande para proporcionarle un lugar en el que pueda esconderse o refugiarse. Coloca un recipiente con agua para que la tortuga pueda hacer sus necesidades; puedes utilizar un recipiente de plástico de comida, por ejemplo. El agua debe tener la suficiente profundidad para que la tortuga pueda sumergirse por completo y nadar. Para mantenerla limpia, se puede utilizar un filtro, así se podrá reducir la frecuencia de cambio.
En el interior, mantén una temperatura nunca superior a 20º y utiliza una lámpara de rayos UVA para mantenerla activa y saludable todo el día. Otra de las opciones más recomendables es ponerla al sol durante una hora al día; la luz del sol es lo mejor para tu tortuga aunque puede que notes que no le gusta mucho al principio. Elige una zona en la que haya sol y sombra de manera que, cuando está cansada de una cosa u otra, pueda cambiar. De ahí la importancia de disponer de un recipiente grande.
La comida es, por supuesto, muy importante para mantener en buen estado la salud de nuestra tortuga. Una persona debe cuidar su propia alimentación pero somos nosotros los que tenemos que cuidar la de nuestra tortuga. Pueden comer casi de todo, desde frutas, verduras, insectos, hasta plantas. Otro factor a tener en cuenta es proveerlos con alimentos que tengan una alta concentración de calcio como huevos duros.
1. Si tu tortuga no come, prueba a humedecer primero la comida. Puede que sea porque estás mirándola como come. Aunque no lo creas, una tortuga se asusta muy facilmente por lo que es mejor que la dejes sola para que pueda comer tranquilamente.
2. Si no tienes filtro, cambia el agua del tanque cada día ya que será ahí donde la tortuga defecará la mayoría de las veces.
Siguiendo estas simples directrices, te convertirás en un experto en cuidar tortugas. Difruta de ella y ella lo hará de tí. ¡Suerte!
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