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El orígen del estrés, la depresión y la ansiedad.

A pesar de los significativos adelantos en el nivel de vida (vivienda, calidad de los alimentos, asistencia médica...), la presión que tenemos que afrontar en el mundo actual es mayor que la padecida por nuestros antepasados.

¿Por qué van en aumento estas enfermedades?, ¿y por qué personas que padecen estas enfermedades encuentran tan difícil salir adelante?

Bien, lo que es seguro es que no les ocurre de la noche a la mañana. No te levantas por la mañana un buen día y te sientes de repente estresado o deprimido. Nuestro estado anímico no funciona como un interruptor que, pulsándolo, se enciende o se apaga automáticamente. Y, por ello mismo, si ya estás sufriendo, no te levantas de la cama, pulsas el interruptor y te dices: "Ala, ya me siento bien".

Mucha gente que no padece estas enfermedades suele decir con frecuencia a los que sí las sufren:

- "Vamos, espabila, sal ya de esa situación".

Si fuera tan fácil...Si alguien te dice algo así, perdónalos por su falta de comprensión. Es muy díficil que alguien que no lo ha sufrido comprenda lo que puede sentirse en esa situación.

El hecho de que estas enfermedades no aparezcan repentinamente, significa que podemos encontrar algún paralelismo entre ellas y otras como las enfermedades del corazón, algún cáncer, paros cardiacos y apoplejías. ¿Por qué?, pues porque estas enfermedades tampoco aparecen súbitamente.

Si observamos las enfermedades del corazón, frecuentemente se originan como resultado de hábitos de vida dañinos para nuestra salud, que han venido practicándose durante muchos años. Hábitos como fumar, el sedentarismo, o una dieta alta en grasas saturadas. Los derrames cerebrales y el cáncer también son resultado de costumbres similares, especialmente fumar y beber en exceso, como usted bien sabe ya.

El estrés también es producto de comportamientos y hábitos mentales dañinos. Vienen practicándose y desarrollándose durante años (desde la infancia en la mayoría de los casos). Consisten en procesos mentales por los que tomamos consciencia de nuestras vidas, y de las circunstancias a las que nos enfrentamos. Cuando alcanzamos la madurez, ya los llevamos a cabo automáticamente, sin pensar, porque hemos aprendido a hacerlo a base de repetirlos una y otra vez.

Piense si no en cuando aprendió a conducir un coche. Al principio, las habilidades requeridas para controlar el vehículo precisaban de un pensamiento consciente. Y parecía realmente difícil, ¿no es así?. Pero, una vez los hemos llevado a cabo en repetidas ocasiones, y durante un período de tiempo suficiente, casi se podría decir que ponemos el piloto automático para conducir. Para entonces ya dominamos las habilidades necesarias por pura repetición.

Y ahí está la clave: si comemos comida sana, hacemos ejercicio regular, cortamos con la práctica de comportamientos perjudiciales como fumar o beber alcohol, mejoraremos nuestra salud, reduciremos sin duda el riesgo a padecer enfermedades del corazón, cáncer o derrames cerebrales. Y simplemente acostumbrándonos a repetir ciertos hábitos saludables, costumbres que proporcionarán un estupendo impulso al bienestar de nuestro estado físico.

Pues lo mismo ocurre con el estrés. Lo que es importante que comprendamos es que no todo el mundo se estresa o se deprime, ni siquiera cuando nos ocurren auténticas tragedias. La gente que no se estresa o deprime, es porque ha aprendido hábitos y habilidades que previenen la aparición del estrés.

Esto es una buena noticia si usted padece de alguna de estas enfermedades. Igual que tenemos la posibilidad y la capacidad de hacer nuestros hábitos y costumbres perjudiciales, que nos hacen estar muy estresados, deprimidos o con ansiedad, podemos aprender hábitos y costumbres que frenen la aparición de estas enfermedades. Y cuanto más nuestros hagamos estos hábitos saludables, más pronto nos saldrán de un modo natural, sin tenerse que esforzar apenas. Nuestra salud mental se beneficiará enormemente.

Así que se acabó eso de estresarse. Basta ya de sentirse incapaz de afrontar lo que venga. Se acabó la ansiedad y la depresión para siempre.

Yo soy prueba de ello. Durante 5 años, ciertos acontecimientos en mi vida me llevaron a vivir una auténtica pesadilla por culpa de la ansiedad y la depresión. Salí de ello, en gran medida, gracias al aprendizaje de ciertas habilidades naturales que todos tenemos para salvar prácticamente cualquier circunstancia. Cuanto más uso hacía de dichas habilidades, menos ansioso me encontraba. Actualmente me fluyen de una manera tan natural como conducir, y he eliminado de forma radical de mi vida la ansiedad y la depresión.

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