Portal de familia, salud, consumo, mascotas, decoración, jardinería, cocina, bricolaje... Volver a la portada Mapa de esta web

MilesDeBanners.com









Entrenamiento personal

Suave, correcto, fluido o cuidadoso son palabras que jamás asociaríamos con entrenamiento. La publicidad, las películas, la televisión nos han vendido la idea de que la intensidad y personalidad del instructor es directamente proporcional a la calidad del entrenamiento en sí. De hecho, los equipos que parecen caros, que inspiran glamour, que vienen acompañados por una música impactante o respaldados por la lucrativa sonrisa de un famoso, parecen las herramientas de tortura que tendremos que utilizar para alcanzar el éxito en la inacabable tarea de tener un cuerpo 10. Nuestra mente está moldeada para verlo así (como si viendo anuncios se adelgazaran las pantorrillas o se endureciesen los glúteos). ¿Y por qué es así o tiene que ser así? Porque todo esto forma parte de la cultura de la comida rápida: productos industriales vendidos en serie, soluciones sencillas, satisfacción inmediata, sin más esfuerzo (ni siquiera mental). Ésta es, no nos olvidemos, la generación McDonalds.

Afortunadamente, esta tendencia, como todas, tiene los días contados y antes o después acabará cayendo en desuso. En la parte que respecta al ejercicio físico (este artículo es una muestra de ello) las tornas están cambiando. Mientras la cultura de masas que nos viene inspirada por los cuerpos 10 hollywoodienses sigue siendo la predominante, ya hay disponibles otras muchas alternativas para el ejercicio físico y otras maneras de entender el entrenamiento. Existen los programas de ejercicios basados en la calidad, no en la cantidad, de movimiento y en el cuidado del cuerpo. Aunque esta idea siempre ha existido, existen formas nuevas que permiten adaptarla a los tiempos que corren.

Hasta ahora han triunfado los planes de entrenamiento basados en premisas tales como "No hay victoria sin sufrimiento" o "Más duro, más fuerte, más rápido" que eran grabadas a fuego por los instructores en sus pupilos. Machacar el cuerpo de esta manera puede que no siempre sea el método más ventajoso a largo plazo. De entrada, en esos programas de entrenamiento no cabe el más mínimo sobrepeso, si está rellenito, le considerarán un fracasado, si tiene los dientes feos, estará en las antípodas de la actriz que anuncia sus vídeos y jamás podrá ser como ella (a no ser que se gaste una fortuna en un maxilar/dentadura nueva). El objetivo no es el propio cuero, la propia persona, sino ajustar su cuerpo y sus actitudes a las de esos modelos inalcanzables.

Para ser realmente útil, un plan de entrenamiento tiene que ser consciente del material con el que se está trabajando y éste no es otro que el bienestar físico y mental de las personas. Tener mucho músculo no es sinónimo de estar bien y no esforzarse jamás lleva inexorablemente a la desmoralización. Hablando mal y pronto, ni hay que ser un musculitos ni hay que aplatanarse.
Muchas disciplinas antiguas, como las artes marciales o el yoga se basan precisamente en esos principios de conjunción entre cuerpo y mente e incluso muchos de los planes y métodos de entrenamiento recientes que han obtenido éxito se ajustan a esta idea básica. Piense en el aerobic o los tan de moda Pilate, los cuales se basan en el principio de la utilidad, de estar al servicio del bienestar de la persona (y no a la inversa). Si opta por las artes marciales, claro, empiece por las disciplinas más asequibles, como el Tai Chi; ¡ni se le ocurra celebrar su jubilación apuntándose a un cursillo de Full Contact!

Entonces ¿cómo debo plantearme lo de empezar a hacer ejercicio?

Muy sencillo, desde el momento en que está leyendo este artículo, ya sabe que puede encontrar mucha información en Internet sobre distintos programas de ejercicios adecuados a su edad y estado físico. Con ese arsenal de conocimientos, acérquese a uno o varios gimnasios y antes de inscribirse hable con un instructor para que le explique las distintas posibilidades, los horarios que mejor se adaptan al suyo y (¡claro!) los precios, bonos mensuales, descuentos, etc.
Con toda la información obtenida elabórese Ud. mismo un plan en un simple folio en el que se marque los objetivos razonables para los próximos seis meses y, una vez que los haya establecido, redúzcalos a la mitad. Si quiere perder cinco kilos, déjelo en dos; si quiere subir las escaleras hasta su planta sin perder el resuello, confórmese con hacerlo la mitad de pisos, etc. Así, avanzará más despacio y no conseguirá músculos o perder todo el peso de golpe pero no se agobiará ni abandonará desilusionado. Sea realista y será un poquito más feliz. Recuerde: cuerpo y mente.


Temas anteriores
Lactancia materna
Hamburguersas vegetarianas
Entrenamiento fuerza
Colesterol vitamina C
Terapia infrarrojos
Perejil
Dieta ovo-lácteo-vegetariana
Corea de Huntington
Hipertensión consejos
Salud intestinal
Neurociencia dieta
Comida salud
Helados alimentación niños
Factores osteoporosis
Fumar engordar
Estrés, depresión y ansiedad.
Comer sano
Plan entrenamiento
Need of silence
Pérder peso postparto


© 2003 - 2008 Lexur - Todos los derechos reservados
Las marcas citadas en esta web pertenecen a sus respectivos propietarios.