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Desde que el Dr. Basant Puri, jefe de Psiquiatría y conferenciante del Colegio Imperial de Londres, reveló sus descubrimientos sobre el Omega 3 y sus efectos en las funciones cerebrales y la depresión, se han llevado a cabo muchos estudios sobre los efectos benéficos de este ácido graso. En los dos últimos años, las investigaciones han confirmado que el Omega 3, una sustancia que habitualmente falta en la dieta moderna, es un componente clave en el desarrollo y correcto funcionamiento del cerebro.

La idea de que el Omega 3 tenía alguna relación con la depresión y otros desórdenes mentales, se basó en un estudio realizado en 1999 por la Universidad de Harvard sobre pacientes con bipolaridad y en otro estudio de 1996 sobre la prevalencia de la depresión en diez países, realizado por la Revista de la Sociedad Médica Americana. El estudio de Harvard mostró que el aceite de pescaso era un tratamiento efectivo contra la bipolaridad. El de la Revista de la Sociedad Médica Americana se extendió en 1998 al descubrirse que la depresión tenía una menor incidencia en aquellos países con alto consumo de pescado.

El Omega 3 como parte de una dieta sana

El Omega 3 es una sustancia que se encuentra comúnmente en los pescados grasos frescos como el salmón, el atún, la caballa, la sardina y la sardinela. En los últimos cien años, la dieta occidental ha cambiado radicalmente hasta incluir cada vez menos pescado, y por ende, menos ácido graso Omega 3. Durante el mismo tiempo, se ha observado que el nivel de depresión entre los habitantes del mundo occidental creció cien veces.

Para mantener una salud ideal, el ser humano medio debe consumir cinco gramos de ácidos grasos esenciales al día (divididos entre Omega 3 y Omega 6). Como nuestra dieta no parece factible de ser cambiada en un futuro próximo, en este artículo le damos algunos consejos de cómo tomar suplementos de Omega 3.

Omega 3 y el cerebro

Los beneficios del Omega 3 se pueden percibir en todos los niveles de la salud, pero los efectos más asombrosos se documentaron en la mejoría de las funciones y la salud mentales. Hay informes que indican que este ácido es muy efectivo en el tratamiento de la depresión. Muchos estudios muestran que en los tests de doble testigo realizados sobre la depresión, los pacientes que tomaron Omega 3 reportaron notables beneficios por sobre los que tomaron un placebo.

Resultados similares se observaron en el tratamiento de la bipolaridad y la esquizofrenia. Hay teorías de que el Omega 3 es efectivo en el tratamiento de otras afecciones mentales como el deficit de atención, la personalidad borderline, la dislexia y las deficiencias cognitivas, aunque al momento de escribir este artículo aún no existían pruebas suficientes de esos datos.

Omega 3 y el cuerpo

Los beneficios más conocidos del Omega 3 para el cuerpo humano tienen que ver con la salud cardíaca. La Sociedad Cardiológica Americana recomienda ingerir pescados grasos al menos dos veces por semana para reducir los riesgos de enfermedades cardíacas.

Las investigaciones aún están en curso, pero hasta hoy han demostrado que el Omega 3

  • Disminuye el riesgo de arritmias, que pueden ocasionar muerte cardíaca repentina.
  • Disminuye los niveles de triglicéridos.
  • Disminuye la tasa de aumento de la placa arterioesclerótica.
  • Baja (levemente) la presión sanguínea.

Además, el Omega 3 parece tener efectos benéficos como antiinflamatorio. Y según un artículo de Judith Horstman para la revista americana Artritis Hoy, “Hay fuertes evidencias de que los suplementos de aceite de pescado con ácidos grasos Omega 3 disminuyen los síntomas de la artritis reumatoide, ayudan a prevenir los espasmos del Síndrome de Raynaud y posiblemente alivien algunos síntomas del lupus”.

Los científicos consideran que la reducción de Omega 3 en la dieta occidental puede contribuir al aumento de los siguientes problemas:

  • Asma
  • Síndrome de fatiga crónica
  • Fibrosis quística
  • Osteoporosis
  • Cáncer de próstata

Suplementos de Omega 3

Cualquier buen médico o nutricionista le dirá que la mejor manera de incorporar cualquier nutriente es ir directo a la fuente de la misma, e ingerirlo a través de los alimentos que lo originan. En el caso del Omega 3, su mejor fuente es el pescado graso, las semillas de lino, las nueces, el aceite de canola y el aceite de soja. Dicho ésto, sabemos que difícilmente nuestra dieta occidental provea todos estos elementos con frecuencia. Además, para aquellas personas que necesiten grandes cantidades de Omega 3 para combatir determinada dolencia, el contenido normal de este ácido en los alimentos naturales puede ser insuficiente. Si éste es el caso, hay que informarse bien de otras alternativas.

Si toma un suplemento dietético de Omega 3, debe cerciorarse de que sea rico en AEP (ácido eicosapentaenoico), y en ADH (ácido docosahexaenoico), los dos ingredientes activos del Omega 3. El primero de estos ácidos está considerado como el componente terapéutico. Por lo tanto, es más importante que el suplemento que tome tenga más altas cantidades de AEP que de ADH.

Notas adicionales

Debido a los recientes avances en el estudio del Omega 3 y sus beneficios, la mayoría de los estudios y la información sobre este ácido realizados hasta hoy están basados en pruebas sobre grupos de pacientes. Hay más investigaciones en curso y se espera que brinden un panorama más claro sobre la acción y el rol del Omega 3 en el desarrollo y funcionamiento del cerebro.

Actualmente se está investigando el rol del Omega 3 en la regeneración cerebral y nerviosa, la depresión, las enfermedades cardíacas, la artritis, el cáncer, los dolores de cuello y espalda, el estrés y otras afecciones físicas y mentales