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¿Cuántas veces nos hemos sentado a la mesa a comer y no nos queda tiempo por el motivo que sea, para engullir y engullir cada uno de los bocados que acertamos en meter en nuestra boca?

Comer con prisas, comer a la carrera no es nada bueno, ni para hacer una digestión como es debido, ni, ahora también lo sabemos, para mejorar nuestras opciones de evitar padecer un tipo de diabetes.

Sí, como lo lee, un estudio médico avalado por un prestigioso grupo de médicos endocrinólogos de Lituania ha determinado que las prisas en la mesa son una de las causas que desencadenan la diabetes del tipo 2. Pero vamos por partes para explicar por qué.

Sabemos que la diabetes mellitus, la que se denomina así, del tipo 2, se desencadena por una concentración elevada de azúcar en la sangre.

En números, algo más del seis por ciento de la población mundial, corre el riesgo de padecer infartos de miocardio y otras lesiones en las articulaciones más o menos graves, como consecuencia de este tipo de diabetes común.

La diabetes es una de esas enfermedades que tienen una alta tasa de incidencia derivada de la transmisión genética.

Si es así, si es así como el paciente ha llegado a padecer la diabetes, trabajar para prevenir las diabetes derivadas de alimentaciones inadecuadas y de hábitos inapropiados, parece lo más sensato.

Y en esa línea, evitar lo que han demostrado estadísticamente por sus estudios clínicos los especialistas lituanos, que comer rápido puede desencadenar una alta presencia de azúcar en el torrente sanguíneo; parece lo más sensato. Se trata de eliminar un factor de la diabetes que es absolutamente prescindible.

El estudio demostró que comer rápido podía aumentar del orden de dos veces y media la posibilidad de padecer diabetes en el caso de que no hubiera antecedentes familiares.

Si fumar aumentaba también el riesgo de diabetes, como tomar café parece que lo reduce, comer despacio es otro hábito en la mesa familiar que ha de formar parte de la educación de los hijos. Por su salud.

Este estudio endocrinológico se suma a las investigaciones que en todo el mundo, y desde hace varias décadas, intentan determinar en qué medida cada uno de los factores que se conocen como precursores de la diabetes se pueden ver potenciados por otros.

Factores como el tipo de alimentos ingeridos, el hecho de hacer o no hacer ejercicio, el consumo total de calorías de la dieta o el estado emocional y psíquico de las personas que llegan a la diabetes por un camino diferente al de la transmisión genética.

Comer deprisa pasa factura, desarrollar diabetes.