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¿O tal vez sean sus propios compañeros de trabajo de la oficina, que pisotean sin piedad al indefenso, en lugar de ayudar al más necesitado?

Tenemos muchas sospechas sobre quiénes pueden ser nuestros posibles enemigos, pero nosotros tenemos una sospecha certera de quién es realmente el culpable de sus desdichas y padecimientos, y usted ni siquiera sospecha de su adversario.

Nuestro propio enemigo

Tal vez no quiera usted reconocerlo, pero su peor enemigo es usted mismo.

¿A quién culpa cuando las cosas no le salen como esperaba?. A la gente de su alrededor, al mal clima, incluso quizá a Dios. Pero sólo nosotros ejercemos control sobre nosotros mismos. Podemos cambiar el rumbo de nuestra vida, porque tenemos capacidad para hacerlo.

Es el temor, la envidia, la codicia, etc, lo que dirige muchas veces nuestras vidas. Muchas personas que no han sido capaces de salir de su miseria culpan al gobierno, o sus trabajos. Pero lo cierto es que están demasiado asustados como para aventurarse a tomar las riendas de su vida, a intentar mejorar su situación. Se limitan a seguir el ritmo de la rutina, marchando al trabajo de 9 a 15:00. Y, cuando se acaba el día, se conforman con sentarse en el sofá de su casa a ver la televisión, y salen de casa sin apenas ánimos de divertirse, y les pasa inadvertida la realidad de que el futuro está lleno de oportunidades. ¡Sin tan sólo decidieran intentar hacer algo distinto con sus vidas!

El temor mantiene a mucha gente inactiva, y jamás se deciden a explorar las maravillas que este mundo nos ofrece. Mucha gente preferirá seguir como está, aunque no sean felices, que arriesgarse a afrontar cualquier situación novedosa, cualquier desafío que pueda surgirles, cualquier obstáculo que hayan de salvar en su camino hacia sus sueños.

Si sus vidas no mejoran, no pueden culpar a nadie más que a sí mismos.

La envidia y los celos también son fuente de conflicto entre las personas. Mucha gente saca conclusiones precipitadas, sin apenas analizar la situación, la realidad que se le presenta. Permiten que sus emociones controlen su comportamiento, sin pensar en las consecuencias, en lugar de dejar que su razón haga esta tarea.

Si tienen problemas de pareja, no pueden culpar a nadie más que a sí mismos.

Esto demuestra que nosotros decidimos lo que nos sucede. Por supuesto, esto no quita que haya circunstancias insalvables, incontrolables, como una catástrofe natural. Pero, aún así, siempre podemos utilizar en nuestro propio beneficio aquellas cosas sobre las que sí tenemos control.

Por ejemplo, le ha rechazado la chica de sus sueños. Muchos se sentirán infelices y se emborracharán, pensando que ha llegado el final de sus vidas. Otros, sin embargo, tirarán para adelante, e intentarán fijar su atención en lo mejor de sí mismos. ¿Ve usted?. Realmente depende de usted. Decida vivir una vida como desee, en la que se realice.

¿Ha suspendido los exámenes?¿Y qué?. Habrá más oportunidades de aprobar. Puede hundirse en la miseria, o puede ponerse a estudiar nuevamente, con más ahínco, para conseguir una nota más alta la próxima ocasión. Depende de usted.

Agua pasada no mueve molino. No se sienta frustrado por sus fracasos. Mejor emplee sus energías en pensar cómo mejorar para futuras ocasiones.

Si nos encontramos con problemas, podemos sucumbir a ellos, pero también podemos crecernos ante la adversidad, y ser mejores personas.

Sí. Podemos ser nuestros peores enemigos, pero también nuestros mejores amigos. ¡Sólo depende de usted!.