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La vida es sueño
y los sueños, sueños son”

Calderón de la Barca

Esa creencia ha permanecido en el subconsciente colectivo de nuestra sociedad hasta que…bum!, entró en escena internet. Fué aparecer, y la información se incrementó en un 10.000 por ciento de la noche al día. La sociedad persiguiendo la máxima información, de manera masiva. Cada vez se exige más y más formación, más acumulación de conocimientos. Un dato significativo: las enfermedades provocadas por el estrés crecieron una 100% el año pasado.

¿Qué es lo que sucede? La eliminación de lo subjetivo. La invalidación de los instintos. Seguramente esto ya lo sabes por propia experiencia. Es hora de que concedamos a lo subjetivo la importancia que le corresponde.

Así que, ¿en qué debo cambiar? La clave auténtica para el éxito es que éste viene a través de la acción. Piense en ello. Normalmente sabemos más de lo que creemos, tenemos el cerebro lleno de información que nunca utilizamos. Así que, ¿cuándo vamos a sacar provecho a esos conocimientos?. Algún día, tal vez…¿cuándo ya sea demasiado tarde?. No me malinterprete, nunca es tarde para empezar, pero ¿para qué esperar?. Yo por lo menos no pienso hacerlo. Y creo que usted tampoco. Disponemos de más energías cuanto más jóvenes somos, eso no es ningún misterio.

Perseguir los sueños

Deje de obsesionarse por conseguir más conocimientos. Comience por emplear los que ya tiene. Cuando agote los disponibles, entonces sí, busque más.

La acción lleva al éxito. Adopte este nuevo lema. Deje a un lado los libros y ponga su propio cerebro a funcionar. Comience por fijarse una meta clara y diseñe un “plan de acción” rápido y ágil para conseguirla. Sea simple. Algo a corto plazo. No se sobrecargue con algo más complicado, no hay necesidad.

Deje de hacer lo que hace en este mismo momento. Sólo tardará 3 minutos en llevar a cabo lo que a continuación le propongo. Adelante: agarre el toro por los cuernos. Anote su idea en un post it y téngalo a la vista. Tendrá sus momentos de duda, de debilidad, cogerá un papel de mayor tamaño y querrá anotar más de un objetivo. De acuerdo, permítaselo. Apunte dos en lugar de uno. ¡Sí, dije DOS!, no más. Puede que haya algo que haya estado rondando su cabeza en los últimos días. Ahora, en este instante, escríbalo. Hágalo antes de que algo le distraiga. Si usted lo tiene claro en su cabeza, visualícelo, pero de todas formas escríba esa meta o ese pequeño cambio que desee conseguir.

¡Bien hecho!. Siéntase orgulloso de sí mismo por haberlo hecho bien. Necesita algo más de práctica, pero se que al menos ha focalizado el objetivo. Prometa que no va a pensar en otra cosa hasta que no haya conseguido tomar dos decisiones.

Bien, adelante. Ahora escriba los primeros pasos que usted puede realizar hoy mismo para alcanzar cada una de esas decisiones que ha tomado. Si, por ejemplo, se ha fijado usted bajar de peso, puede escibir como pasos para lograrlo el llamar a los gimnasios locales para apuntarse en algún curso, o simplemente andar a paso ligero durante veinte minutos todos los días en el parque cercano a casa. ¿Y qué tal no atiborrarse de patatas fritas mientras lee este artículo?

¿Ha deseado escribir un libro pero ha estado esperando a que la inspiración y la fuerza de voluntad aparezcan milagrosamente del día a la mañana?. Eche mano al bolígrafo y póngase manos a la obra aunque su cabeza esté en otros menesteres. Recuerde que todos los libros comienzan siempre por la página número 1, así que seguro usted también puede escribir una página 1…y las siguientes, poco a poco, todo es ponerse. ¡Póngase las pilas!

Cuando haya llevado a cabo ese primer paso, piense cuál ha de ser el siguiente o, si ya lo decidió, comience con él. Tenga confianza en la fuerza que hay en su interior. Le aseguro que está ahí, esperando que usted decida sacarla. Quizás no la utilizó y se ha paralizado, depende de usted el ponerla en forma. Seguro que se dará cuenta, en cuanto consiga su primer paso, de que todo viene seguido.

Recuerde: fíjese una meta simple, clara, después pase a la acción y viva el momento. No retroceda. No ceje en su empeño. Ya va por el buen camino. Imprima este artículo y reeléalo de vez en cuando. Que la inspiración y el deseo le arrastren a hacer sus sueños realidad. ¡Usted se lo merece!