.

Al final, inevitablemente, ha llegado ese momento que usted quería posponer indefinidamente:  le toca ser presidente de la comunidad de propietarios durante un largo año. De entrada, no se agobie: si la presidencia de su comunidad de propietarios es por turno, seguramente se trata de una comunidad pequeña y con pocos gastos corrientes. Si es un poco más grande, ya habrá un administrador contratado que se encargará de llevarlo todo y si es una comunidad de propietarios grande (más de 50 ó 60 propiedades), seguro que hay voluntarios. Por lo tanto, sus complicaciones van a ser pocas aunque es conveniente tomar algunas medidas para evitar que su presidencia acabe como el rosario de la aurora.

Primera media: cómprese el móvil más barato que encuentre con la tarifa de prepago más económica y pegue un cartel en el tablón de anuncios del portal y en su propia puerta en el que avisa que los vecinos pueden encontrarle en ese número pero que en su casa suele estar descansando y no para ser molestado. Cuando acabe su turno de presidencia, regálelo a una ONG.

Comunidad de propietarios

Segunda medida: péguese como una lapa al presidente anterior para que le explique todos los entresijos del cargo que le toca ejercer durante este año y pida que le enseñe todas las zonas comunes, tales como el cuarto de contadores, el cuartillo de los cubos de la basura, la azotea, la maquinaria del ascensor o los amplificadores de la señal de televisión. Unas cañas en el bar más cercano pueden permitirle obtener mucha más información. Pregúntele si hay vecinos “útiles” más o menos dispuestos a colaborar o a los que se puede comprometer mínimamente.

Tercera medida: haga un estadillo de cuentas con el presidente saliente para que se sepa cuánto dinero había en metálico y en la cuenta corriente de la comunidad.

Cuarta medida: acérquese a una librería y cómprese el libro más delgado que haya sobre cómo llevar una comunidad de propietarios; si es demasiado prolijo o técnico, se aburrirá en la tercera página. Procure que se titule algo asó como “Manual práctico…”, “Problemas cotidianos de…” o “Guía práctica para…”, nada de sesudos comentarios jurídicos aunque es absolutamente imprescindible que contenga la Ley de Propiedad Horizontal. Si no la tiene, se la descarga de Internet, la imprime son tres folios) y la lee dos veces cada día durante su primera semana de mandato. Créalo: va a ser una de las lecturas más útiles de su vida.

Ahora le toca ejercer el poder que los estatutos de la comunidad le otorgan. Para llevarla adelante, es imprescindible que reúna y tenga siempre a mano una serie de contactos:

  • la empresa de mantenimiento del ascensor. Aunque es obligatorio que haya una plaquita en el propio ascensor con el número de emergencias de la compañía, es interesante que le pida el número al técnico que hace las revisiones periódicas para que vea que está encima y para llamarle si el ascensor empieza a hacer ruidos extraños.
  • un electricista de confianza y que sea capaz de venir a deshoras. Los hay. Igual necesita tener dos o tres anotados por si alguno le falla pero buscando en Internet puede encontrar profesionales que necesitan trabajo y no son tan caros como las empresas de asistencia 24 horas.
  • lo mismo para el fontanero
  • una empresa de desatascos que pueda asistirle en caso de una emergencia con una bajante colapsada. Si su edificio tiene más de treinta años, es más que probable que antes o después tenga que hacer una desatasco express.
  • el teléfono de siniestros de la compañía de seguros. Obvio.
  • cuando vaya con eĺ al banco a cambiar la firma de la cuenta corriente de la comunidad, pida que le presente a la persona de confianza de la sucursal para temas de recibos, devoluciones, cuotas, etc.

No se abrume. Cientos de miles de españoles ya han pasado por su misma situación y han sobrevivido. No puede ser tan malo.