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El mejor regalo que podemos hacerle a nuestra pareja es ser nosotros mismos en la relación. Para algunos esto no resulta algo complicado pero, para la mayoría, el mostrarse tal y como somos, resulta una tarea más que complicada.

Al principio puede intimidar el hecho de quitarse la máscara y dejar de jugar. Simplemente ser nosotros mismos. Sin embargo,muchos de los problemas que surgen en las relaciones son a causa de este hecho precisamente. Pensamos que el ocultarnos tras una coraza nos protege y no nos damos cuenta que sucede todo lo contrario. Nuestra necesidad por el contacto provoca que, cuando no se lo demostramos a la otra persona, ésta se siente sola o rechazada.

Ocultamos nuestros verdaderos deseos y personalidad en muchas ocasiones, por ejemplo, en vez de intentar conocer a nuestra pareja y ver qué es lo que realmente necesita de nosotros, preferimos evitarla. Se convierte en un objeto para nosotros, una extraña, incluso en un rival. Es por ello que siempre nos alejamos de la gente que nos quiere y luego nos preguntamos por qué nos sentimos tan solos.

Lo que de verdad necesitamos es dejar de jugar a cosas de niños y darnos cuenta de que cada persona que forma parte de nuestra vida, lo hace por una razón. Vale la pena hacer el esfuerzo de conocerlos por comunicarnos. Si no somos capaces de hacer esto es porque, nos sentimos amenazados, tenemos miedo de ser vulnerables.

Cómo empezar a ser nosotros mismos:

Para empezar, fijémonos bien en los papeles que desempeñamos según qué situaciones y qué es exactamente lo que queremos ocultar con ello. Es como asumir una personalidad distinta y esto suele ser adictivo, de manera que, hay gente que llega a creerse tanto su papel que asumen dicha personalidad. O, lo aún más probable, asumen la personalidad de otra persona, el papel que desempeña. Cuando eso pasa, no te enamoras de esa persona sino de quien crees o de quien te gustaría que fuese dicha persona. Pero día tras día te darás cuenta de que en realidad no es así y el golpe será aún más duro.

Hay una regla que pocas veces falla: cuando más necesitamos que nos quieran, menos amor encontramos. Y todos nos preguntamos por qué. De hecho, a la gente le seduce lo positivo que hay en una persona, lo que ésta le aporta, lo que le ofrece. Difíclilmente alguien se sentirá seducido por la idea de cargar con los problemas de otro. Por eso es mucho más fácil mantener relaciones sexuales esporádicas que entablar vínculos amorosos, ya que profundizar en una relación implica compartir las “cargas” y no sólo el placer o la diversión.

Hay que aprender a valorarse uno mismo porque solo de esa forma, conseguiremos que los demás también lo hagan. A larga, la mejor forma de seducir es siendo natural. Eso dura toda la vida.