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Como individuos únicos de la misma especie, todos hemos nacido con características que nos permiten identificarnos y distinguirnos los unos de los otros. Existen muchos factores congénitos que contribuyen a nuestra originalidad como es la cultura, costumbres, entorno o genética. Con esto ya establecido, las características físicas contribuyen a pintar el mundo de diferentes y hermosos colores, añadiendo textura y personalidad a este mundo que, de otra forma, sería blanco y sin forma. Los colores de la piel pueden variar de rosa a marrón pasando por amarillo, dorado, bronce, etc. Igual pasa con el pelo. Pero además de esta diversidad de colores, nuestra piel y nuestro pelo se dividen también en diferentes tipos. Algunos de nosotros estamos conformes y contentos con la combinación con la que nos ha tocado nacer, mientras que otros prefieren elegir los estereotipos sociales.

Como la mayoría de nosotros sabemos, el mundo de hoy día consiste en cirugía plástica, lentillas de colores, estiramientos de piel, uñas postizas, extensiones de pelo, etc. Y todo esto puede alterarse con la finalidad de poder lucir una sonrisa al considerarnos bellas así. Échemos un vistazo a la definición de hermoso/a:

Hermoso/a:

Adjetivo. 1. Tener cualidades que agraden a los sentidos, especialmente al sentido de la vista.

¿Acaso esta definición quiere decir que, a menos que hayas nacido con unas características que agraden la vista de la sociedad en general, puedes modificar tu aspecto hasta adaptarte al estereotipo social de belleza?.

Es aterrador hasta imaginarse que puede ser cierto. Pero, si miramos a nuestro alrededor, ¿podríamos decir lo contrario?. Incluso parece que es el objetivo principal de muchas sociedades. Otra vez, esto puede que esté debido a convenciones a las que la sociedad les ha dado más importancia de la merecida. Muy llamativo es el hecho de que las diferentes etnias queramos lo que poseen las otras. Por ejemplo, la étnia caucásica desea cirugía plástica mientras que los africanos prefieren tener el pelo liso. Pero ambas buscan desesperadamente lograr la satifacción personal.

Durante mucho tiempo se ha creído que el pelo liso era la norma. A excepción de los años 70, los afroamericanos no han sabido apreciar nunca su pelo rizado. Incluso a los niños se les enseñaba desde pequeños que el pelo liso era el pelo correcto, el bonito. Esto los llevaba a recurrir a todo tipo de artimañas y productos químicos para conseguir alisarlos.

Pues ese el precisamente el problema. Ellos seguían las convenciones sociales, lo que creían que la gente iba a apreciar, pero no se planteaban ni siquiera si les gustaba o no su pelo. Cada uno hemos nacido con unas características diferentes que son las que nos hacen únicos y especiales. En el momento en que olvidemos los estereotipos y asumamos tales caracteríasticas como nuestras, seremos más felices y eso se reflejará fuera. La sociedad cambia y con ella las costumbres, pero nuestra originalidad y personalidad permanece.