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Una personalidad inestable es aquella que se caracteriza por unos acusados cambios en lo que se siente, en los estados emocionales, como sucede con los altibajos en el ánimo, y sin que existan motivos. O que ocurren por circunstancias que no tienen importancia.

Una personalidad inestable experimenta una montaña rusa con sus emociones, va de un lado a otro en el plano emocional, sin rumbo ni concierto. Sintiéndose inapropiado para mantener los afectos porque éstos se transforman para él sin causa aparente.

Y la paradoja de la personalidad inestable es que, desde fuera, el individuo parece que se mantiene feliz, pero en su fuero interno soporta una carga muy pesada, porque no puede hacer sólido ningún lazo emocional con las personas que llegan a su vida.

Un individuo con personalidad inestable busca desesperadamente, aunque jamás lo reconozca, toda suerte de cambios para, en último término, evitar verse a sí mismo, enfrentarse consigo mismo.

De lejos, se podrá comparar este comportamiento de la personalidad inestable con el de los trastornos bipolares, que son acompañados de neurosis maníaco depresivas. Aunque en el caso de los inestables, se trata de una dimensión mucho menor y sin causar los estragos con la que la bipolaridad castiga a los individuos que la padecen.

Alguien que padece una personalidad inestable pasa por todos los estados de la materia emocional. Siente, en periodos de tiempo relativamente cortos, momentos de abatimiento y de tristeza profunda, anedonía, o incapacidad para sentir placer o conocer la satisfacción, un desinterés por todo lo que le rodea, cuando no un aburrimiento profundo y hasta un tono de irritabilidad en su conducta diaria.

A estos periodos de ‘embajonamiento’ como se los conoce popularmente, les siguen estados de euforia desmedida, con momentos de optimismo desmedido e infantil que pueden llegar a resultar contagiosos para las personas que estén alrededor de quien padece una personalidad inestable.

En esos momentos, los inestables serán capaces de labrarse una buena reputación por su animosidad, conseguirán establecer relaciones sociales y de amistad con mucha fluidez, pero luego desaparecerá físicamente como llegó a las vidas de las gentes con las que llegó a mantener un contacto.

Simplemente, y por motivos nimios, el individuo con personalidad inestable se sentirá hastiado de ellos y se cansará de su compañía y hasta de su presencia. Desaparecerá.

Una personalidad inestable, visto lo visto, se podrá resumir como la que conserva una persona con una escasa tolerancia a la frustración, como alguien incapaz de ser constante o de perseverar, con una debilidad emocional manifiesta, susceptible, pero expuesto a hablar, lo que se conoce como labialidad extrema..

Son personas muy enamoradizas, que dependen mucho de los demás, con una autoestima muy tocada y que vive desconfiando permanentemente del prójimo. Y un dato, una personalidad inestable no será capaz de mantener sus conflictos estancos. Traspasará sus dificultades de entendimiento del ámbito doméstico al laboral, del afectivo al de las amistades con una continuidad pasmosa..

Las personalidades inestables se corresponden con individuos inseguros, extraordinariamente dependientes que necesitan diariamente de lo demás para conseguir la seguridad que no son capaces de producir por ellos mismos. Y cuando una persona les falla, se sentirán perdidos, en el peor sentido de la expresión.

Una situación que les llevará a desarrollar un comportamiento realmente destructivo consigo mismo y con lo que tienen alrededor, sin que, en un primer momento, adviertan de lo nocivo de su comportamiento.

A medio plazo, cuando el golpe emocional se haya diluido, y vuelvan a encontrarse con su soledad existencial, recuperarán su tono de drama para comprender lo solos que estén, consigo mismos.

¿Qué hacer con alguien que padece una personalidad inestable? Lo más importante es que tome conciencia de su problema de conducta, algo bastante complicado, porque en la mayor parte de los casos, responsabilizará a los demás de su situación. Y luego, con su consentimiento, acudir a un especialista en salud mental que le ayude a pautar su recuperación emocional.