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La cal que se acumula en conducciones y resistencias de tuberías y electrodomésticos es un problema serio porque acaba restando capacidades técnicas a esos mismos aparatos y circuitos. En estas líneas le vamos a proporcionar algunos trucos de bricolage para acabar con la cal con métodos caseros.

Si de lo que se trata es de eliminar la cal de la resistencia de su lavadora, pero no tiene tiempo o ganas de comprar un producto antical, he aquí una solución de compromiso y económica. Ponga en marcha un programa de lavado con agua caliente, un programa corto, pero añada dos vasos de vinagre al proceso.

Se trata de ácido acético que puede ayudar a retirar la cantidad de cal adherida durante meses en el circuito. El proceso de ha de repetir tantas veces como se considere necesario.

Pero, y si la cal está adherida a una pieza vital de nuestro baño, a la alcachofa de la ducha. El procedimiento para eliminar esa cal es diferente, aunque los componentes que nos ayudarán a conseguir nuestros fines son casi los mismos.

Lo primero que ha de hacer es desenroscar la alcachofa, luego ha de poner una olla grande con agua a hervir. Añada vinagre en la proporción de dos partes de agua por una del mismo ácido acético. Llévelo a ebullición como decimos y verá que la cal se desprende por sí sola.

Es importante que guarde las proporciones de agua y vinagre para conseguir el efecto de que se desprenda la cal pero lo justo para evitar que el ácido del vinagre ataque, en su caso, el cromado de la alcachofa de su ducha.

Pero, y si la obstrucción por cal está en un lugar aún más oculto e inaccesible que en los dos casos anteriores, por ejemplo, en el interior de las tuberías de la conducción del agua. En este caso tendremos que utilizar un agente colaborador para destupirla mucho más agresivo.

Para ello, debe tomar lejía y verterla en un cazo y llevarla a hervir, pero sin que llegue al punto de ebullición. A continuación, y en caliente, debe verter el contenido del cazo, toda la lejía y con mucho cuidado por la tubería que está obstruida. Deje que la lejía actúe por espacio de diez, doce o quince minutos.

A continuación, hierva agua, sólo agua, y también justo antes de que rompa a hervir, retírela del fuego e introdúzcala por el conducto de la cañería que esté obstruida. El proceso debe repetirlo, el de arrojar agua caliente, tantas veces como considere necesario.

Si también lo cree oportuno, puede arrojar lejía caliente pero tendrá que ser después de pasadas unas horas y sin que la cañería se haya usado para pasar agua.

Recuerde ante todo, que manejar lejía caliente o no, exige cuidados extremos, tanto en lo que se refiere a sus manos y piel, como a sus ojos y mucosas.

Aplíquela en un lugar ventilado o aireado, use guantes y, en su caso, gafas de protección adaptadas para el uso de este tipo de sustancias que pueden emitir vapores que no deben ser inhalados. No haga esta tarea en presencia de niños.