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Antes de comprar una casa, especialmente si es de segunda mano, no viene mal tener en cuenta alguna reglas para inspeccionarla con un mínimo de detalle y evitar posteriores lamentos.
Con esta revisión nos podemos ahorrar costosas reparaciones o, al menos, descubrirlas y descontarlas del precio que estamos pagando por la casa porque normalmente, va a ser difícil que el vendedor se implique en las obras necesarias para corregir los defectos puestos a la luz.
También hay que tener en cuenta que esos defectos pueden ser puestos de relieve en la tasación de la vivienda que haga la compañía de peritaciones que trabaje para el banco que nos concederá la inevitable hipoteca y eso podríae suponer una minoración del valor de tasación y, por tanto, del montante del préstamo que nos conceda la entidad financiera.

Si por falta de tiempo o por falta de confianza en sus capacidades decide contratar un inspector profesional o a una compañía de tasación, es muy interesante acompañar personalmente a quien hace la peritación y no cansarse de preguntar para saber qué es lo que está siendo realmente valorado y en dónde pueden estar los detalles que hagan ganar o perder valor a la propiedad.

Y ahora, supongamos que nos hemos decidido a hacer nosotros mismos la inspección.

Herramientas

– un par de bolígrafos y una libreta donde ir apuntando todo lo que se nos venga a al cabeza
– una cinta métrica larga; en las ferreterías suele haberlas de hasta 25 metros
– un nivel
– una escalera de aluminio de dos o tres peldaños, que sea suficiente para llegar al techo a las tapas de los registros
– una linterna potente
– un destornillador con punta plana y de estrella
– ropa para poder ensuciarnos mirando debajo de un fregadero, p.ej. y una navaja suiza con todos sus accesorios para cualquier imprevisto (tijeras, punta, etc.)

Procedimiento de inspección

Antes de nada, tenga en cuenta que Ud. va a hacer una inspección y que todo requiere su tiempo. No tema ser pesado o parecer un poco puntilloso preguntando al propietario: Ud. hace lo que más le conviene.

Si estamos visitando una vivienda unifamiliar, lo primero es darle un par de vueltas, una en cada dirección, fijándose en las áreas que podrían estar más dañadas (tejados, ventanas, rejas, etc.) para después revisarlas con más detalle.

Después entramos en la casa y hacemos la revisión desde el sótano al ático y en cada habitación tomaremos nota de:
– estado del suelo y paredes (y rodapies)
– estado de puertas y ventanas
-estado de enchufes y lámparas
– estado de muebles y armarios empotrados si los hay
– estado de los sanitarios (en el cuarto de baño)
– estado y funcionamiento de otras instalaciones (aire acondicionado, extractores, etc.).

En cuanto a la instalación eléctrica, de agua corriente y sanitaria, a menos que tenga Ud. mucha experiencia o sea un profesional de la materia, es difícil que pueda hacer una valoración poco más allá de la apariencia visual de las instalaciones y detectar posibles roturas o fugas por la presencia de manchas o humedades. Un indicio de que las instalaciones han estado funcionando hasta hace poco son los últimos recibos de suministros.

Por último, si la casa ya tiene cierta antigüedad, no olvide preguntar al propietario por la existencia de materiales peligrosos como los asbestos y amianto, el formaldehído, el radón, monóxido de carbono (por mala combustión de un calentador, p. ej.), etc.