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Enfrentarse a la reforma del cuarto de baño es muy fácil cuando el presupuesto no es un problema: hay excelentes profesionales dispuestos a trabajar para nosotros hasta conseguir el cuarto de baño que deseamos, hasta el más mínimo detalle. Por supuesto, la mayoría de nosotros no estamos en esa situación y sí que nos preocupamos por los costes de la operación que, junto con la de la cocina, es la reforma parcial más costosa que se suele hacen en una vivienda.

Así que, de entrada, tenemos dos extremos posibles:

  • desentendernos de la obra y delegar en un contratista que se haga cargo de todo desde la firma del encargo hasta que se le pague la factura
  • hacernos nosotros mismos la obra y afrontar con mucho valor (esto ya es más que bricolaje) cada una de las fases del proyecto

Pero, como todo en la vida, no tiene por qué ser o blanco o negro sino que caben soluciones intermedias con las que nos ahorremos unos cuantos cientos de euros si somos capaces de asumir la parte del trabajo que no requiera experiencia técnica (doy por hecho que no somos electricistas, fontaneros o albañiles). Vayamos por partes.

Diseñar un cuarto de baño.

Para entender la complejidad de la reforma de un cuarto de baño no hay nada como ponerse uno mismo a hacer un plano en el que se recojan todos los puntos de agua y de luz, bajantes y cañerías, sifones y muebles y accesorios de todo tipo. Aunque se piense que eso se tiene todo en la cabeza antes de empezar, la realidad es que las cosas son siempre mucho más complicadas de lo que parecen y nos encontramos con problemas que no nos habíamos ni planteado. Antes de empezar, dedique unas cuantas tardes a ver fotografías de cuartos baños y a leer opiniones y comentarios en distintos sitios web sobre la reforma. No se asuste si alguien cuenta cómo resultó traumatizado por su reforma; tómelo como aprendizaje en cabeza ajena y tenga en cuenta que las personas insatisfechas son once veces más propensas a contar su experiencia que las personas satisfechas.

Si es usted valiente, puede animarse con algunas de las aplicaciones online existentes para diseñar cuartos de baño y hacer un plano y hasta unas presentación en 3D.

Si es partidaria de una determinada marca y se empeña en tener, por ejemplo, muebles de baño Roca, búsquelos así en Internet y verá que hay muchas más opciones de las que le puedan ofrecer en un distribuidor local. Muchas veces los fabricantes van renovando sus líneas a más velocidad de la que la distribución tradicional puede absorber.

No se olvide de la licencia.

Lo más probable es que a nadie le importe ni le moleste que se meta de obras en su cuarto de baño pero tenga por seguro que vale la pena pagar la licencia de obras menores (suele estar entre los treinta y los ochenta euros según los ayuntamientos) para que su pequeña reforma no se convierta en un quebradero de cabeza durante varios años. Aquí Internet vuelve a ser de gran ayuda y hasta es posible que pueda pagar online con tarjeta si vive en una ciudad grande.

Materiales, sanitarios y accesorios

Esta es la parte más vistosa de la reforma y de la que va a depender en buena medida el resultado de la obra. Tradicionalmente, el albañil o fontanero que actuaba como contratista acompañaba al cliente (normalmente un matrimonio) hasta algunos almacenes especializados. Aunque advertía que él no se ganaba nada con las ventas, también avisaba que se iba a tal o cual almacén porque solía trabajar con ellos y les iba bien con la calidad y los precios. Los clientes, en general, daban por bueno el consejo y allí se hacían las compras.

Hoy con Internet tenemos una opción más. Ya no se trata sólo de que los grandes distribuidores de materiales de construcción hayan sacado sus catálogos a una página web, sino que ahora la relación entre fabricantes y clientes finales se ahorra un paso y en sitios web como Materiales de Fábrica.com se pueden comprar miles de productos de todo tipo directamente desde los fabricantes, con lo que en el precio se reducen los márgenes de distribución.

Profesionales

Salvo que se sea un experto en alguno de los campos implicados o se sea albañil, fontanero o electricista, habrá que recurrir a profesionales que para reformar nuestro cuarto de baño. La única duda existente es si elegirlos por separado, porque sean de nuestra confianza o tengan muy buena fama, o dejar que uno de ellos ejerza de contratista y seleccione a los otros.

La experiencia parece indicar que es mejor delegar la responsabilidad en uno de ellos porque si actuamos nosotros como contratistas, la responsabilidad de todos los defectos siempre recaerá en uno de los otros profesionales (el fontanero le echa la culpa al albañil, el albañil al electricista que llega tarde y el electricista al fontanero por no tener bien hechas las cosas.) y al final seremos nosotros los que salgamos perdiendo.