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La tarjeta entra en vigor hoy en trece países en sustitución del formulario E-111
LUXEMBURGO, 1 (EUROPA PRESS)
El ministro de Trabajo y Asuntos Sociales, Jesús Caldera, calificó hoy de «importante avance» la introducción de la nueva tarjeta sanitaria europea porque abre la puerta a «un sistema de protección de salud común a toda Europa».
La tarjeta entra en vigor hoy 1 de junio en trece países, y permitirá a los ciudadanos de la Unión Europea (UE) recibir atención médica en cualquier país miembro de manera gratuita y, si tienen que pagar, que les sea reembolsada la cantidad correspondiente. De momento sólo entra en vigor en España, Bélgica, República Checa, Dinamarca, Estonia, Francia, Finlandia, Alemania, Grecia, Irlanda, Luxemburgo, Eslovenia y Suecia. El resto se ha acogido a un periodo transitorio de año y medio.
«La tarjeta sanitaria es Europa, es una de las muestras de que este gran espacio de integración que hemos construido los europeos supone enormes beneficios para la calidad de vida de sus ciudadanos», destacó Caldera en una rueda de prensa al margen del Consejo de Asuntos Sociales.
«Con la tarjeta, cualquier ciudadano español que vaya a cualquiera de los países de la UE, podrá solicitarla y recibirá atención sanitaria». El ministro recordó que debe solicitarse expresamente al Instituto de Seguridad Social y que ya no deberá renovarse trimestralmente como ocurre con el formulario «E-111», que es en la actualidad el que garantiza la cobertura sanitaria en desplazamientos dentro de la UE.
Por su parte, el comisario de Asuntos Sociales, Stavros Dimas, expresó su confianza en que la tarjeta «sea un éxito» y se convierta a corto plazo «en un pasaporte médico, de manera que los que la utilicen y se muevan por la UE reciben atención y tratamiento médico allí donde se encuentren, sean estudiantes, camioneros, trabajadores expatriados o turistas». Dimas hizo un llamamiento para que todos los países comunitarios introduzcan la tarjeta sanitaria antes de finales de 2005.
SIMPLIFICAR TRÁMITES
La tarjeta sanitaria consiste en un documento del tamaño del DNI español, que incluye el nombre del usuario, su DNI y un código que identifique al Instituto de Seguridad que le respalda. Su lanzamiento fue decidido en la cumbre europea de Barcelona de marzo de 2002. Permitirá simplificar los trámites actuales ya que elimina la obligatoriedad de que el paciente contacte con la Seguridad Social del país de origen antes de facilitarle asistencia médica.
Estar en posesión de este documento no cubre los gastos sanitarios de alguien que decide someterse a un tratamiento por una enfermedad en otro Estado miembro. Para ello seguirá siendo necesario el acuerdo de la aseguradora del paciente o de la administración de seguridad social nacional.
La tarjeta sanitaria europea sólo da derecho a la atención médica necesaria, por ejemplo, en caso de rotura de una pierna, pérdida de un diente o infección por virus, o a la atención permanente que requiere una enfermedad grave como la diabetes. El lanzamiento de esta tarjeta se hará en tres fases. En un primer momento, desde el 1 de junio de 2004, este documento sustituirá al formulario E-111. En una segunda fase, la tarjeta cumplirá la función de todos los demás formularios utilizados durante estancias temporales, como el de los trabajadores desplazados a otro país (E-112), o el de los estudiantes (E-128). A largo plazo, la idea es que adopte la forma de una tarjeta inteligente de lectura electrónica, en la que puedan incluirse datos sobre el historial clínico del usuario. Además, la tarjeta debería abreviar los procedimientos de reembolso en aquellos países en los que los pacientes deben abonar una asistencia médica al recibirse.