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La tasa de curación ha pasado de un 50 a un 75 por ciento en los últimos 15 años
NUEVA ORLEANS (EE.UU.), 7 (De la enviada especial de EUROPA PRESS, Elena Avila)
El tratamiento del cáncer de mama esta inmerso en una etapa de fuertes cambios que comenzó hace unos cinco años y que están dibujando un panorama más esperanzador para las mujeres que sufren esta enfermedad. Los expertos sitúan hoy día los índices de curación en un 70 por ciento, y las pacientes que sufren tumores más rebeldes cada vez tienen más armas para combatirlos. Según el doctor Ramón Colomer, investigador del Instituto Catalán de Girona, «cada vez estamos más cerca de que el cáncer de mama se convierta en una enfermedad crónica».
Al igual que en el resto de tumores, una de las líneas de investigación más fuerte en el cáncer de mama se sitúa en la personalización de los tratamientos, con moléculas diana que actúan específicamente contra el tumor. Esta filosofía esta permitiendo que, a pequeños pasos, las enfermas consigan prolongar su supervivencia. Así se puso de manifiesto durante la celebración del Congreso Anual de la Sociedad Americana de Oncología (ASCO), que se esta celebrando estos días en Nueva Orleáns (EE.UU.).
Según explico el doctor Colomer, cada dos o tres años se presentan en este congreso, el más importante en esta especialidad, nuevas moléculas que consiguen mejorar a los anteriores. Generalmente son avances pequeños, con una mejora de la supervivencia de dos o tres meses, pero que paso a paso «nos llevan más cerca de la cronificación de la enfermedad».
Este año en el ámbito de los tumores de mama la novedad ha sido la gemzitabina, una quimioterapia que ya se estaba empleando en tumores de páncreas y pulmón y que ahora ha demostrado prolongar la supervivencia en enfermas con cáncer de mama con mejores pronósticos. Es un paso más que hay que añadir a otros muchos que han abierto el camino hacia una nueva forma de tratar la enfermedad.
PUNTO DE INFLEXION
Los expertos sitúan el punto de inflexión unos cinco años atrás. Desde entonces se han desarrollado varias moléculas de familias de fármacos diferentes y que abren nuevas rutas cuando el camino parece agotado. El doctor Miguel Marín, presidente del Grupo Español de investigación en cáncer de Mama y jefe de sección de cáncer de Mama en el Hospital Clínico San Carlos de Madrid, cita los agentes citotóxicos –quimioterapia– paclitaxel y docetaxel, los agentes hormonales anestrozol, letrozol y el exemestano y el anticuerpo monoclonal trastuzumab.
Estos nuevos fármacos no implican la desaparición inmediata de los antiguos. En algunos casos se combinan con los tradicionales para aumentar su efectividad o abrir una nueva vía para las enfermas que han agotado las posibilidades de tratamiento. En otros, sin embargo, si parecen abrir una nueva generación dentro de los de su familia y sugieren un desplazamiento de los anteriores en un plazo más o menos corto.
Es el caso del tamoxifeno, medicamento base en el tratamiento de los tumores hormonodependientes. Según Colomer, este fármaco, que ha sido y sigue siendo muy utilizado, quedará reducido en un futuro a un ámbito muy pequeño porque los nuevos inhibidores de la aromatasa están demostrando ser mucho más eficaces. Todos estos avances unidos a la detección precoz ha elevado las tasas de supervivencia de un 50 a un 70 por ciento en los últimos 15 años.
Las investigaciones no se centran únicamente en el descubrimiento de nuevos fármacos, sino también en la optimización de los que forman el arsenal terapéutico. Así, por ejemplo, el GEICAM esta comparando la eficacia de administrar la quimioterapia en dosis pequeñas semanalmente en lugar de hacerlo cada tres semanas en cantidades más grandes.
EL GRUPO AMERICANO
Un grupo americano independiente, el CALGB (Cancer and Leukemia Group B) ya ha rastreado esta hipótesis en pacientes con cáncer de mama metastático. Concretamente compararon las dos formas de administración de paclitaxel, y registraron un aumento en el tiempo hasta que el tumor comenzó a progresar de nuevo y un mayor tiempo de supervivencia (24 meses frente a 16 con el anterior régimen).
El grupo español esta haciendo su investigación en tumores primarios. Concretamente, Martín explicó que están comparando la eficacia de la terapia a base de fluoracilo, epirubicina y ciclofosfamida –combinación que los especialistas denominan FEC– cada tres semanas con la administración de cuatro ciclos de la terapia anterior (en lugar de seis) mas cuatro semanas de paclitaxel.
De momento no tienen datos sobre supervivencia aunque Martín avanzó que los primeros sobre toxicidad apuntan a una mejor tolerancia por parte de las pacientes, lo que ya es un dato a tener en cuenta porque supone una mejora en su calidad de vida.