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Piden «flexibilizar» los acuerdos sobre propiedad intelectual para reducir el impacto de las patentes en los precios de los fármacos
BARCELONA, 7 (EUROPA PRESS)
El coordinador del Programa de Medicamentos Esenciales de la Organización Mundial de la Salud (OMS), Germán Velásquez, alertó hoy de que el mismo problema de acceso a los medicamentos que sufren hoy los países menos desarrollados acabará por alcanzar también a las zonas más desarrolladas del mundo.
Hoy en día, el 30 por ciento de la población mundial no tiene acceso a medicamentos esenciales para su salud de forma regular y el 80 por ciento de los niños de uno a cinco años que mueren anualmente, lo que representa ocho millones de menores, lo hacen por causas que se podrían evitar con la toma regular de fármacos. El acceso a estos medicamentos esenciales depende, tal como recordó Velásquez, de «los sistemas de abastecimiento, de la financiación, el uso racional de los fármacos y, sobre todo su precio», éste último es «el punto crucial». Aunque son los países subdesarrollados los que más sufren el precio excesivo de las sustancias, Velásquez vaticinó que «también será un problema en los países desarrollados», que basan su acceso en «sistemas públicos de salud».
En este caso, el problema vendrá por el hecho de que «el aumento del gasto farmacéutico es muy superior al crecimiento económico». Sólo en Estados Unidos, en una década el gasto en medicamentos se triplicará, alcanzando los 414.000 millones de dólares en 2011. El responsable de la OMS, no obstante, denunció el «cinismo» de que, «mientras mueran millones de personas en países subdesarrollados, sólo tendremos declaraciones» de la comunidad internacional, mientras que «cuando los europeos no tengan acceso a las medicinas, habrá una revolución».
LA INCIDENCIA DE LAS PATENTES.
Una de las principales causas del precio de los fármacos es la aplicación del llamado acuerdo TRIPs, sobre Derechos de Propiedad Intelectual Relacionados con el Comercio que regula las patentes de los fármacos. Velásquez denunció que «patentes equivale a monopolio y precios altos», al tiempo que «la investigación se basa en posibles mercados, no en las necesidades reales» de los problemas más acuciantes de salud.
Así por ejemplo, EE.UU. concentra el 36 por ciento del gasto en investigación farmacéutica y también el 45 por ciento de las patentes. Sin embargo sólo el uno por ciento del total de recursos en investigación se dirige a hallar una vacuna contra el Sida.
El profesor de Economía de la Salud de la universidad norteamericana de Berkeley Richard Scheffler, recordó que, en 2002, el gasto farmacéutico mundial sumó 406.000 millones de dólares, la mayoría concentrados en EE.UU., Europa y Japón. «Africa sólo mereció el uno por ciento del gasto mundial, cuando es el continente que concentra la mayoría de patologías».
El Sida es una de las epidemias que más reflejan las desigualdades en el acceso a la medicación entre norte y sur. Una década después de la invención del primer fármaco antiretroviral, «el 99 por ciento de quienes tienen acceso a él viven en países desarrollados», comentó Velásquez. En Africa, un continente con 30 millones de infectados por el VIH, «sólo 27.000 personas tienen acceso a los antitretrovirales».
El responsable de la OMS vio en estas cifras una «vergúenza humana» y lo comparó con «el delito de omisión de socorro, que sí está penado con la cárcel».
FLEXIBILIZAR EL SISTEMA DE PATENTES.
Para reconducir esta situación y, en especial, el impacto de las patentes, Velásquez reclamó «flexibilizar» los acuerdos TRIPs sobre propiedad intelectual. En noviembre de 2001, la reunión interministerial de la Organización Mundial del Comercio (OMS) de Doha (Qatar), reconoció la gravedad del problema y la preocupación de los 150 países firmantes sobre la incidencia de las patentes.
Para Velásquez, esta declaración de Doha «ha de ser el primer paso para repensar los acuerdos de propiedad intelectual y que dejen de ser un obstáculo para la salud pública». «Estamos llegando a un problema estructural, y hay que redefinir el sistema de invención de nuevos productos para considerar los medicamentos como un bien público, por lo que hay que estudiar si pueden o no ser patentables», afirmó.
Al mismo tiempo, Velásquez alertó de los «acuerdos bilaterales de comercio que se están firmando entre EE.UU. y países pequeños», como Jordania, Chile, Costa Rica o Singapur, que suponen «un paso atrás», ya que «amplían las patentes de 20 a 25 años». La OMS espera contar para 2006 con los resultados del estudio que lleva a cabo una comisión independiente sobre la repercusión de los acuerdos sobre patentes en los medicamentos.
COOPERACIÓN PUBLICO-PRIVADA.
Además de sortear la rigidez que impone el sistema de patentes, el profesor Scheffler puso sobre la mesa la posibilidad de alianzas entre el sector público y privado para garantizar el acceso a los fármacos.
Así, The Clinton Foundation trabaja para reducir el precio de los fármacos en 140 dólares en el Caribe y Africa y su éxito «se basa en el liderazgo carismático» del ex presidente Hill Clinton. Por el contrario, la «colaboración internacional» es la base sobre la que trabaja la Internacional AIDS Vaccine Iniatiative, con 25 socios en 22 países que buscan al menos cinco vacunas contra el Sida.
Scheffler destacó que todas estas iniciativas aprovechan «la rentabilidad de la investigación, la apertura de nuevos mercados y la imagen de buenos ciudadanos» que consiguen.