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La que fuera su pareja no quiere que su esperma sea utilizado
LONDRES, 25 (EUROPA PRESS)
El alto Tribunal de Justicia de Inglaterra y Gales dictaminó hoy que Natallie Evans, una mujer de 32 años, no puede utilizar uno de los embriones que congeló hace dos años cuando inició un tratamiento de fertilización «in vitro» con su entonces pareja, Howard Johston. Esta sería la única oportunidad para Evans ya que es infértil después de haberse sometido a un tratamiento contra el cáncer, pero Johnston se niega a que se use.
El juez Thorpe dijo que no se pueden utilizar los embriones sin el consentimiento de los dos donantes, pero permitió que los embriones no sean destruidos ya que la mujer puede apelar a la Cámara de los Lores, la máxima instancia judicial de Reino Unido.
La actual ley sobre Fertilización Humana y Embriología dice que es necesario el consentimiento del hombre y la mujer para que pueda autorizarse este procedimiento. Según el juez Thorpe, «para la señorita Evans ésta es una tragedia que no se le había ocurrido a nadie cuando fueron redactadas las leyes».
Johston asegura que no quiere tener ningún vinculo financiero o emocional que supondría tener un hijo de Evans. La mujer quiere que los embriones continúen congelados, argumentando que es la única oportunidad para tener un hijo propio ya que el tratamiento de quimioterapia al que se sometió impide que pueda tener hijos. Su abogada, Muiris Lysons aseguró que su cliente «está destrozada» y explicó que ahora tienen 28 días para considerar si quieren presentar su apelación ante la Cámara de los Lores.
La abogada dijo que «esta sentencia tiene implicaciones no sólo para Natallie sino para todas las mujeres que han seguido un tratamiento para la fertilización «in vitro» y que tienen embriones almacenados, así como para las mujeres que en el futuro quieran recibir este tratamiento».
El juez Thorpe, por su parte, advirtió de la importancia de que las parejas tengan un acuerdo absoluto antes de comenzar el tratamiento. «Las parejas que busquen la fertilización «in vitro» deben considerar llegar a un acuerdo sobre lo que pasaría con los embriones en caso de separación y también en el caso de que el padre muera antes de la transferencia del embrión a la mujer». «Hablarlo antes evitaría problemas en el futuro», sentenció.