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BERLIN, 28 (EUROPA PRESS)
Sólo el 30 por ciento de los padres cuyos hijos han nacido gracias a una donación de embriones tiene previsto revelarlo a su prole, frente al 90 por ciento de los padres que han optado por la fecundación in vitro y el 100 por ciento de aquellos que han optado por la adopción, según un estudio publicado hoy.
Esta tendencia al secretismo no afecta en nada al cariño que existe en la relación entre los padres e hijos, precisa el estudio presentado en el coloquio de ESHRE (European Society of Human Reproduction and Embryology) reunido por cuatro días en Berlín. A pesar de que las madres muestran una tendencia a la sobreprotección, esto no tiene efectos negativos en el niño, según el estudio.
Según Fiona MacCallum, que ha estudiado los casos de 21 familias cuyos hijos no son genéticamente parecidos a sus padres, estos no quieren informar a sus hijos de las forma en la que fueron concebidos para no preocuparles o deterior las relaciones familiares.
«Una madre que ha llevado a su niño tiene la impresión de que es la verdadera madre y que no es necesario decir a su hijo algo diferente», explicó MacCallum, del centro de psicología familiar e infantil de la Universidad de Londres.
A título comparativo, los autores del estudio consultaron a 28 familias que adoptaron a sus hijos y 31 familias que recurrieron a la fecondación in vitro. La donación de embriones está destinada a las parejas cuyos dos miembros son estériles.