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BARCELONA, 28 (EUROPA PRESS)
Los cocineros catalanes Ferran Adriá y Carme Ruscalleda presentaron hoy en el Forum 2004 el libro «141 recetas de la cocina universal», que recoge platos tradicionales de casi todas las culturas del mundo en una edición práctica de la editorial Nobel. Una selección de «algunas de las obras maestras anónimas de los pueblos del mundo», que ya está a la venta en España por 18 euros y que pretende hacer asequible a todo el mundo la diversidad culinaria de los cinco continentes.
Desde la paella española a la sopa de cangrejos de Vietnam, pasando por la kofta de gambas egipcia, el goulash húngaro o el pollo tandori de la India, el libro recoge platos de 20 países europeos (que aportan 82 recetas), 13 de América (con 30 recentas), 10 de Asia (21), cuatro de Africa (6 recetas) y dos de Oceanía (2).
«Unos platos tradicionales que antes eran platos populares, pero que hoy se realizan casi exclusivamente en los restaurantes, porque en las casas triunfa hoy la cocina rápida», señaló Adriá. El maestro internacional de la alta cocina aseguró que «cocinar es muy fácil» y que las recetas de la cocina universal recogidas en el libro no tienen complicación puesto que «se han venido haciendo en casa durante años y años».
Adriá apostó porque este libro «sea el principio» de un proceso en el que «Barcelona se convierta en la capital mundial de la alimentación» y Catalunya y España «se pongan en la vanguardia como referentes gastronómicos». El cocinero catalán, reconocido internacionalmente como uno de los mejores del mundo, aseguró sentirse «muy contento» por la contribución que el Forum 2004 puede hacer a esta empresa y a la cultura en general «con el legado que dejará una vez haya concluido».
«Me gustaría que este Forum sirviera también para desarrollar esta tarea» en pos de la cultura culinaria, afirmó Adriá, a quien le parece «increíble que en 2004 no haya ningún tipo de educación sobre alimentación en los colegios». El origen geográfico de los alimentos y sus beneficios, la forma sana de combinarlos o las miles de posibilidades que ofrece cada ingrediente serían algunas de las materias educativas de esta cultura en la que, según Adriá, «Barcelona y España deberían ponerse a la cabeza».
Con el convencimiento de que «la cocina es cultura», Ruscalleda señaló que esta compilación de platos típicos de los cinco continentes «muestra el ingenio de las generaciones pasadas para dar salida a los ingredientes de los que disponían en su tierra», de forma que se convierte en una «guía de origen» para conocer la procedencia de los principales ingredientes de la cocina universal.
En la difusión de esta cultura culinaria, Ruscalleda señaló la importancia de «la cocina en la televisión», tan popular desde hace un tiempo, que «ha devuelto la ilusión por ponerse de nuevo ante los fogones».
Adriá señaló también el cambio en la concepción social de los cocineros, que «hasta hace 7 u 8 años estábamos olvidados, se nos consideraba unos locos, y ahora sí tenemos opinión». El maestro de cocina apostó por aprovechar este prestigio social para contribuir a solventar «el principal problema de la alimentación, que es el hambre en el mundo». Adriá señaló proyectos de cooperación ONG como el llamado «Alicia», en el que el propio cocinero promociona los productos de comercio justo de organizaciones como Intermón, «unos productos de calidad extraordinaria», indicó.
«Lo único que alguna vez me ha sentado mal o me ha hecho enfadar cuando leo los e-mails que me llegan son esos en los que se quejan de que en mi restaurante haya platos por 200 euros con la cantidad de hambre que hay en el mundo. Es que no es culpa mía, el mercado tiene unos precios y yo sólo hago mi trabajo. Y si alguien se puede permitir pagar esas cantidades por una comida, igual que pagan por su ropa o por el coche, ¿qué hay de malo?», defendió Adriá.