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Una directiva europea prevé que a partir de 2010 el precio del agua repercutirá en el usuario, lo que aquí supondrá triplicarlo
SANTIAGO DE COMPOSTELA, 28 (EUROPA PRESS)
El agua, uno de los bienes más preciados y escasos, en Galicia es barata, incluso puede salir gratis total. Al menos, en esta comunidad no se paga por ella lo que realmente cuesta o lo que se abona por su consumo en otros lugares, no precisamente muy alejados de aquí, donde todavía, en algunas pequeñas aldeas, los ayuntamientos siguen sin cobrarla y sale gratis a los vecinos.
Pero lo que hasta ahora puede considerarse una ventaja, dentro de poco será un gran inconveniente, porque los gallegos, casi de golpe, tendrán que acostumbrarse a pagar bastante más por lo que de momento casi le regalan: el agua. Además, la actual situación tampoco ayuda mucho para concienciar a la población del uso racional.
Así lo sugiere el director xeral de Augas de Galicia de la Consellería de Medio Ambiente, Emilio García Gallego, que hace hincapié en que, además de complejo, el sistema de abastecimiento de agua sale caro, también en Galicia, aunque ese coste no revierte directamente en el usuario, pero sí en la administración.
García Gallego advierte que, según una directiva europea de 2000, a partir de 2010 el coste del agua repercutirá en los usuarios, es decir, que se obligará a pagar el coste real. En Galicia esto significará llegar a pagar hasta el triple de lo que supone ahora, dado el bajo precio actual, según el director xeral. El precio medio se sitúa en 0,90 céntimos el metro cúbico en la comunidad gallega, frente al 1,54 euros de media en España.
MEDIAS MUY DISTANTES
Aunque el coste es igual en toda España, y también en todos los países europeos, no es igual lo que se paga. Así, si en España se abona de media 1,54 euros, en Turquía, donde el coste es el más elevado, llega a los 3,78 euros por metro cúbico.
Según García Gallego, la cantidad que se paga en Turquía es el precio que más se aproxima a la realidad, a lo que cuesta realmente. Para ser conscientes de lo poco que se paga en España, 1,54 euros de media, y lo mucho menos aún que se abona en Galicia, 0,90 céntimos de euro, basta repasar lo que se paga en otros países europeos como Holanda, 3,51 euros; Francia, 3,46 euros; Inglaterra, 3,11 euros; Finlandia, 3,07 euros; Dinamarca, 2,85 euros, o Bélgica, 2,58 euros.
Entre las grandes ciudades gallegas el precio del agua es bastante similar -en las pequeñas es menor- y oscila entre las 40 pesetas por metro cúbico en Pontevedra, una de las más baratas, junto a A Coruña (también 40 pesetas) y Ferrol (47 pesetas), y las 64-148 pesetas en Vigo, 73-100 de Lugo, 100 de Santiago y 90-112 pesetas en Ourense, entre las más caras.
El recibo del agua ronda los 50 euros de media en una localidad como la coruñesa de Bertamiráns, donde el desglose de la factura -que se emite cada tres meses- es el siguiente: 3 euros de alcantarillado, 7 de depuración, 15 de basura (lo más caro), 0,87 por conservación de contador y cerca de 15 euros, como mínimo, por consumo (el metro cúbico de agua sale a 0,31 céntimos, más 7 por ciento de IVA; muy por debajo de la media en Galicia ). Además, también se incluye, por canon de saneamiento, 0,19 céntimos por metro cúbico de agua gastada.
A PRECIO DE ORO
García Gallego invita a pensar en lo que se paga por el litro de agua embotellada para hacerse una idea de lo barata que es la del grifo, sobre todo en Galicia. Así, si por un litro y medio de agua embotellada se puede llegar a pagar hasta cien pesetas, e incluso más, sólo hay que calcular lo que supondría pagar ese mismo precio por cien metros cúbicos de agua del grifo. Sin lugar a dudas el recibo del agua sería de susto, dado el bajísimo precio actual.
En opinión de García Gallego, «no puede haber estas diferencias, en algunos casos enormes», ni dentro de la propia Galicia, ni de esta comunidad con respecto al resto de España ni al conjunto de Europa.
La pregunta sería ¿y quién paga en España la diferencia, entre el coste real y lo que paga el usuario?. La respuesta es: la administración, aunque dentro de no mucho tiempo lo dejará de hacer. García Gallego apunta que la administración gallega realiza «obras gratis» en esta materia a los ayuntamientos, que deberían pagar las corporaciones pero que paga la consellería de turno.
El director xeral también hace hincapié en que la dispersión en Galicia es enorme, lo que encarece los gastos de estas obras, y recuerda que los sistemas generales de saneamiento, las depuradoras, son de interés de la Comunidad Autónoma, por lo que la Xunta asume parte del saneamiento, gasto que para 2010 repercutirá en los ciudadano.
UN RECORRIDO QUE CUESTA
Desde que se capta en el río o en una presa, hasta que llega al grifo de casa, tras las pertinentes conducciones y sistema de saneamiento, el agua hace un largo recorrido no exento de gastos en ningún lugar del mundo. Aunque lo primero que tiene que haber es agua que corra por las tuberías, ejecutar determinadas infraestructuras es imprescindible en todo el entramado.
En Galicia, comunidad con lluvias muy abundantes, las presas o embalses no abundan, por lo que siempre se teme que escaseen las lluvias, lo que haría tambalearse el limitado almacenamiento. Este año, en previsión de un nuevo verano seco, los niveles de las presas están muy altos para retener la mayor cantidad posible.
García Gallego hace notar que el problema es precisamente de regulación en Galicia, donde sólo el diez por ciento del agua está embalsada, frente al 40 por ciento de media en el resto de España, por lo que considera este hecho un «error» en nuestra comunidad, ya que el problema «es mucho más grave si no llueve».
De todas formas, llueva o no llueva, si no lo hace será peor, el agua es cada vez más un bien escaso en todo el mundo aunque, como ha quedado demostrado, por el que no se paga, en muchos casos, lo que corresponde. En España, y en concreto en Galicia, lo que se paga está muy por debajo de la media europea, aunque a partir de 2010 las cosas cambiarán, sobre todo para los gallegos, que verán recibos del agua que hoy serían calificados de disparate.
CONCIENCIARSE PARA PAGAR MAS
Por ello, la Xunta no descarta iniciar una campaña no sólo para concienciar a la población de un consumo más racional del agua, como viene haciendo, sino también para informar de su coste real y de los cambios previstos en su precio final, que en Galicia serán drásticos y significará triplicar el coste actual, ya que ahora se paga excesivamente poco, concluye García Gallego.