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BARCELONA, 2 (EUROPA PRESS)

La obesidad previa al embarazo puede provocar malformaciones congénitas, especialmente las cardíacas y las del sistema nervioso central, en el embrión, un factor que hasta ahora no se había detectado y que un grupo de investigadores de la Universitat Autónoma de Barcelona (UAB) y el Hospital de Sant Pau ha descubierto a través de un estudio, presentado hoy en Barcelona por la doctora Rosa Corcoy.

De los 2.060 niños, hijos de mujeres con diabetes gestacional (diagnosticada durante el embarazo) analizados en el estudio, poco menos del diez por ciento tenía algún tipo de malformación, el 3,6 por ciento de tipo grave y el 6,2 por ciento leve.

Hasta ahora, se conocía que las mujeres con diabetes previa al embarazo corrían el riesgo de que sus hijos padecieran algún tipo de malformación congénita. En el caso de la diabetes gestacional, el riesgo es más leve.

Además del consumo de alcohol y tabaco o la edad del embarazo, entre otros factores, los investigadores han descubierto que la obesidad previa al embarazo también es «un factor de riesgo», dijo Corcoy, una variable «más imporante que la diabetes gestacional», añadió.

Los resultados del estudio, publicados recientemente en la revista «Diabetología», mostraron que «el grado de obesidad de la madre es el principal factor predictor de las malformaciones cardíacas y malformaciones menores, y el único de las malformaciones renales y de las vías urinarias», explicó la doctora. Sin embargo, la diabetes gestacional fue el único predictor de las malformaciones esqueléticas.

Según explicó la doctora Corcoy, «cuánto mayor sea el índice de masa corporal, más riesgo de generar malformaciones en el embrión», con lo que, a efectos de malformaciones, «cuánto menor sea el peso, mejor», dijo, aunque matizó que el bajo peso puede influir en otros problemas.

Por ello, las mujeres con obesidad «deberían perder peso antes de quedarse embarazadas», aconsejó la doctora, ya que una vez iniciado el embarazo «sólo se puede diagnosticar y tratar». Corcoy aconsejó una pérdida de peso «progresiva» y «no brusca».