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MÉRIDA, 5 (EUROPA PRESS)

Un total de 300 millones de mujeres en todo el mundo se encuentran afectadas por el Virus del Papiloma Humano (VPH), una infección silenciosa en la mayoría de los casos, relacionada con el 99 por ciento de los casos de cáncer de cuello de útero. En Extremadura no existen datos sobre la frecuencia del virus.

En este sentido, el doctor Francisco Blanco, especialista en Ginecología y experto en infecciones por VPH, hizo un llamamiento serio ayer a las mujeres extremeñas de entre 20 y 50 años para que acudan a revisiones periódicas, pues la detección precoz del virus puede evitar en muchos casos consecuencias más graves.

También con este mismo objetivo, la Consejería de Sanidad de la Junta de Extremadura ha puesto en marcha un programa de detección precoz de cáncer de cuello de útero en el que trabajarán 70 profesionales que realizarán colposcopias a aquellas mujeres que tras haber sido sometidas a una citología presenten alguna alteración en los resultados.

ENFERMEDAD DE TRANSMISION SEXUAL

Los papilomavirus humanos producen en la mujer infecciones en el tracto genital bajo (vulva, vagina y cérvix), así como en el periné y en el ano. La infección por VPH es una enfermedad de transmisión sexual, aunque se admite que hay otras posibilidades de contagio, tales como a partir de verrugas comunes de la piel, por auto o heteroinoculación de VPH-ADN, a partir de verrugas venéreas durante el parto o incluso mediante objetos.

En algunos casos el VPH, del que se han descrito más de 150 tipos genéticos, se manifiesta en forma de pequeñas verrugas. Se trata de un virus muy común entre personas sexualmente activas, hasta el punto de estimarse que cerca del 80 por ciento de estas personas sufre una infección VPH en algún momentos de su vida, aunque no todos los VPH son oncogénicos.

Se sabe que algunos de los tipos de VPH transmitidos sexualmente causan las verrugas genitales. Esta infección se denomina condiloma o verruga venérea. No todas las personas que portan estos tipos de virus tendrán verrugas genitales, de forma que una de cada diez personas porta el VPH pero sólo una de cada cien desarrolla verrugas genitales visibles.

En los hombres normalmente las verrugas genitales suelen localizarse en el escroto, en el tallo del pene, en la abertura urinaria o alrededor del ano.

El virus del papiloma humano productor de las verrugas genitales se transmite por vía sexual mediante contacto cutáneo directo, sobre todo a través del acto sexual, pero también a través de otras actividades sexuales. La aparición de verrugas en la boca es bastante infrecuente, incluso aunque se haya practicado sexo oral con una persona que tenga verrugas genitales.

Los médicos aseguran que las verrugas genitales no se contagian en piscinas o saunas, ni mediante estrechamiento de mano o por coger manillas de puertas, como tampoco por sentarse en un inodoro donde antes haya estado sentada una persona infectada.

El doctor Francisco Blanco aconseja visitar al médico en caso de que se noten crecimientos, abultamientos o cambios en la piel de la zona genital o anal, así como si se experimenta un picor o dolor inusual o sangre sin motivo y también si una de las dos partes, en la pareja, confiesa tener verrugas genitales o padece una infección originada por el VPH.

Además de la fuerte asociación entre el VPH y el cáncer de cérvix, este virus está relacionado también con el 50 por ciento de los cánceres de vulva, vagina, ano y pene.

TRATAMIENTO

Existe una serie de tratamientos y la decisión en la elección del mismo deben tomarla conjuntamente el paciente y el médico. Algunos tratamientos puede eliminar instantáneamente las verrugas, pero existe un mayor riesgo de que éstas vuelvan a parecer, mientras que otros tardan más tiempo en eliminarlas pero son mejores a la hora de prevenir su reaparición.

En el momento de sugerir el mejor tratamiento el médico también ha de tener en cuenta otros factores, como el número y la ubicación de sus verrugas, su antigúedad y resistencia a otros tratamientos previos, la eficacia y facilidad de aplicación del tratamiento, su toxicidad y coste y el hecho de que el sistema inmunológico del paciente esté alterado.

Los tratamientos pueden dividirse en dos grupos: aquellos que el paciente mismo puede administrarse en casa y aquellos administrados por el médico en la consulta. En término generales, las terapias en el domicilio proporcionan al paciente la comodidad e intimidad que implica la aplicación del producto en su propio hogar, aunque, de no hacerse correctamente, también suponen una menor posibilidad de curación.

Sin embargo, no siempre que se eliminan las verrugas desaparece también el virus, pero mediante la eliminación se habrá destruido un número considerable de células infectadas por el virus. Esto significa que la infección por el virus es más débil, lo que permitirá que el paciente combata la infección restante, dependiendo de los fuerte que sea su sistema inmunológico.

Se considera que si las verrugas no vuelven a parecer en un plazo de seis meses a partir de la administración del tratamiento, es porque el paciente tiene el virus bajo control.

Los especialistas advierten asimismo sobre otros factores de riesgo como puede ser el empleo de anticonceptivos hormonales, el consumo de tabaco, la existencia de otras infecciones vaginales anteriores, situaciones de inmunoepresión y déficits vitamínicos, aunque el principal factor de riesgo es la promiscuidad sexual.

El diagnósico precoz y tratamiento de la infección por VPH, es la mejor forma de prevenir diversos tipos de cánceres del aparato genital y especialmente el de cérvix que causa al año en el mundo más de 500.000 muertes.